FVC_Josep-Maria-de-Sucre_Bonart_817 × 88_v1

Exposiciones

Lo que falta también cuenta

El Museo Nacional de Artes Visuales de Montevideo revisa su colección para interrogar los borramientos, las invenciones y las ausencias en torno a las culturas indígenas.

Resurgimiento de la Patria, 1898. Juan Manuel Blanes (1830-1901). Nº inv. 1142.
Lo que falta también cuenta

Las ausencias nunca no son silenciosas, por mucho que se considere lo contrario. Permanecen en los relatos, en las imágenes, en aquello que los museos conservan y también en lo que sus colecciones no pudieron —o no quisieron— preservar. A partir de esta idea, el Museo Nacional de Artes Visuales plantea Borramientos, invenciones y faltantes indígenas en el acervo, una exposición que revisa su propia colección desde una perspectiva contemporánea y propone volver sobre las formas en que las poblaciones originarias han sido representadas, omitidas o desplazadas de la construcción de la memoria.

El recorrido expositivo en la capital de Uruguay, que podrá visitarse del 3 de octubre al 15 de noviembre de 2026, se inscribe en la celebración del Día del Patrimonio, dedicado este año al tema Raíces indígenas: pasado, presente y futuro. Comisariada por María Eugenia Grau, María Eugenia Méndez, Ce Vignolo y Roxana Fabius, la propuesta no pretende ofrecer una reconstrucción cerrada del pasado, sino abrir un espacio de interrogación sobre los mecanismos mediante los cuales se construyó una determinada idea de nación y sobre el lugar que ocuparon —o dejaron de ocupar— los pueblos originarios dentro de ese relato.

Durante décadas, una narrativa histórica imaginaria permitió articular una visión coherente del nacimiento y consolidación del Estado nación. En ese proceso, la memoria indígena quedó sometida a diferentes formas de borramiento. La exposición parte precisamente de esa fractura para observar cómo el patrimonio puede reproducir determinadas miradas y, al mismo tiempo, convertirse en un territorio desde el que cuestionarlas.

Las obras seleccionadas pertenecen a la colección del MNAV. Algunas forman parte de los relatos más conocidos de la colección; otras permanecen en una posición mucho más discreta. Juntas construyen un conjunto de imágenes en las que la presencia indígena aparece atravesada por los conflictos territoriales, la imposición de modelos de organización social y aquello que la exposición identifica como un proceso de «disciplinamiento civilizatorio».

En estas representaciones aparecen también las tensiones que acompañaron la transformación de aquellos territorios: luchas por la tierra y por la cultura, procesos de mestizaje y mecanismos de estigmatización. Durante mucho tiempo, los pueblos originarios fueron descritos desde categorías como bárbaros, salvajes, violentos o amenazantes. La mirada contemporánea permite cuestionar esas representaciones y preguntarse qué queda fuera cuando la historia se cuenta exclusivamente desde la perspectiva de quienes ejercieron el poder.

El problema no reside únicamente en cómo fueron representadas estas poblaciones, sino también en quién tuvo la posibilidad de construir el relato. Las voces indígenas, sus propias narraciones y sus formas materiales y simbólicas de producción aparecen como uno de los grandes faltantes de esa memoria. De ahí que la exposición no pretenda simplemente añadir nuevas imágenes a un relato existente, sino poner en cuestión las condiciones que determinaron aquello que fue conservado, mostrado y transmitido.

La propia disposición de la muestra participa de esta reflexión. Las obras ocupan aproximadamente la mitad de la sala y se sitúan en un horizonte más bajo de lo habitual. El vacío adquiere así una dimensión física y simbólica: aquello que no está también ocupa un espacio. La ausencia deja de ser una cuestión abstracta para convertirse en una experiencia perceptible dentro del museo.

En ese espacio vacío se desarrolla Hilando Oyendaú, una intervención performática invitada cuyo título significa 'hilando memoria' en lengua chaná. La acción recupera prácticas originarias heredadas de las abuelas indígenas y busca devolverles una presencia corporal y contemporánea. Frente a la lógica estática del objeto museístico, la performance introduce el gesto, el cuerpo y la transmisión como formas de conocimiento.

La intervención plantea, además, una cuestión esencial: la memoria indígena no pertenece únicamente al pasado. Existen saberes, prácticas y formas de relación con el mundo que continúan vivos y que pueden ser recuperados desde el presente. El patrimonio deja entonces de entenderse únicamente como aquello que se conserva para convertirse también en aquello que se activa, se transmite y se vuelve a poner en circulación.

FVC_Romà-Vallès_Bonart_180 × 180BONART_180X180

Te pueden
interesar
...

Baner_Atrium_Artis_1280x150px_01