Con el inicio de un nuevo curso universitario, las aulas vuelven a llenarse y los espacios expositivos vinculados a las instituciones académicas recuperan también su actividad. Mientras en la Universitat Autònoma de Barcelona llega a su tramo final la exposición temporal dedicada a Sergi Aguilar, la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada inaugura en el Instituto Damián Bayón-Instituto de América de Santa Fe una muestra que sitúa precisamente en el centro de su discurso la relación entre creación artística y enseñanza.
Trazados. La tarea del arte y la vocación docente podrá visitarse del 7 de octubre al 29 de noviembre de 2026. Comisariada por Fernando Castro Flórez, profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid, ensayista y crítico de arte de reconocimiento internacional y colaborador del Máster Universitario en Producción e Investigación en Arte de la Universidad de Granada, la exposición reúne trabajos de profesores y profesoras del Departamento de Pintura de la Facultad de Bellas Artes granadina.

JOSE LUIS LOZANO, Título: Crossing the sacred sea, 2026.
Trazados plantea un recorrido por diferentes formas de entender la pintura y, al mismo tiempo, por las relaciones entre práctica artística, investigación y docencia. Las obras permiten observar cómo quienes enseñan arte continúan desarrollando sus propios procesos creativos, haciendo de la producción artística una parte inseparable de su actividad académica.
El propio concepto de ‘trazado’ funciona como punto de partida. Fernando Castro Flórez recuerda que entre sus sinónimos aparecen palabras como diseño, bosquejo, boceto, esquema, plano, planta, proyecto o croquis. Todas ellas remiten a una acción todavía abierta, a aquello que se encuentra en proceso de construcción. Frente a una época obsesionada con la idea de proyecto, el comisario reivindica precisamente el valor del proceso, del aprendizaje y de los hallazgos que aparecen de manera inesperada durante el trabajo artístico. En este sentido, Trazados propone detenerse en aquello que sucede antes, durante y después de la obra: en la investigación, en las decisiones, en los accidentes y en esa combinación de pensamiento y azar que forma parte de toda práctica artística.
La exposición se sitúa así lejos de cualquier definición cerrada de la pintura. Abstracción y figuración aparecen como territorios diversos, pero no necesariamente enfrentados. El interés reside en explorar sus posibilidades y en observar cómo cada artista construye su propio lenguaje a partir del trazo, el color, la materia, la imagen o el espacio. La abstracción, señala Castro Flórez, puede ser necesariamente concreta, mientras que la figuración no tiene por qué recaer en un naturalismo amanerado. Entre ambos extremos se abre un territorio de posibilidades en el que la pintura continúa interrogándose a sí misma.

BELEN MAZUECOS, Los colosos, 2022.
Castro Flórez cuestiona, además, el recurrente discurso sobre la supuesta desaparición de la pintura. A su juicio, ese 'discurso funerario' no resiste la comparación con aquello que siguen haciendo los artistas. La diversidad de propuestas reunidas en Trazados constituye, en este sentido, una evidencia de la capacidad de la pintura para seguir generando preguntas, desplazándose entre lenguajes y encontrando nuevas formas de relación con el presente.
El trazo y el color adquieren una dimensión especialmente significativa en este contexto. La pintura se ofrece como una experiencia que requiere tiempo, tanto para quien la realiza como para quien la contempla. El placer del trazo y la sensualidad del color, junto con la cualidad expansiva de la pintura, reclaman una mirada atenta y pausada. Frente a la aceleración que caracteriza buena parte de la experiencia contemporánea, la exposición reivindica la lentitud como una forma de conocimiento y como una manera de devolver al espectador una relación más física y reflexiva con las obras.

LUIS CANDAUDAP, EL ASALTO DE LOS CUBOFUTURISTAS A LA ALHAMBRA.
Participan en la muestra Alejandro del Valle, Iván López Izquierdo, José Luis Lozano, María Dolores Gallego, Asunción Lozano, Reyes González Vida, Santiago Vera Cañizares, el colectivo Laramascoto, formado por Santiago Lara y Beatriz Coto, Leticia Vázquez, Pedro Osakar, Carmen Ruiz de Almirón, Belén Mazuecos, Luis Candaudap, Ignacio López Moreno, Miguel Peña Méndez, Juan García Villar, María Caro, María Dávila, Consuelo Vallejo y Fernando Bolívar.
La amplitud de esta nómina permite entender Trazados como un espacio de convivencia entre diferentes sensibilidades, lenguajes y maneras de abordar la práctica pictórica. No existe una única forma de enseñar pintura, del mismo modo que tampoco existe una única manera de practicarla. La condición compartida por todos los participantes es precisamente esa doble posición de artistas y docentes.