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Exposiciones

Teresa Margolles ante las huellas de la violencia

El MoMA PS1 presenta la primera gran exposición individual e institucional de la artista mexicana en Estados Unidos, un recorrido por tres décadas de trabajo sobre la violencia, la desaparición y las formas de memoria.

Teresa Margolles ante las huellas de la violencia
bonart nueva york - 03/10/26

El MoMA presenta desde el 25 de septiembre de 2026 y hasta el verano de 2027 Teresa Margolles: Aproximación al lugar de los hechos (Approaching the Scene), la primera exposición individual e institucional a gran escala dedicada a Teresa Margolles (México, 1963) en Estados Unidos. La muestra reúne esculturas, fotografías y obras audiovisuales realizadas por la artista a lo largo de las últimas tres décadas, junto con instalaciones de gran formato y una nueva obra producida específicamente para la ocasión.

La exposición parte de una práctica artística profundamente vinculada a las huellas materiales de la violencia. Desde la década de 1990, Margolles ha trabajado con restos físicos procedentes de lugares donde se han producido muertes y episodios violentos, transformándolos en materia para una obra que interroga las consecuencias sociales y políticas de esas tragedias. Vidrios rotos por disparos, sangre, tierra o fragmentos arquitectónicos dejan de ser simples residuos para convertirse en testimonios de aquello que ha sucedido y que, con frecuencia, corre el riesgo de desaparecer de la memoria pública.

Formada en patología forense y fotografía, Margolles ha desarrollado una trayectoria centrada en las implicaciones de la violencia transnacional, con especial atención a las relaciones entre México y Estados Unidos y a la frontera que separa ambos países. Su metodología artística parte de una investigación rigurosa y de materiales vinculados directamente a escenas de pérdida y muerte. A través de diferentes medios, sus obras abordan desapariciones, asesinatos, desplazamientos políticos forzados y situaciones de negligencia social, al tiempo que cuestionan las formas tradicionales de conmemoración.

El recorrido por estas tres décadas encuentra uno de sus puntos centrales en La promesa (2012), una escultura monumental construida a partir de una casa abandonada de Ciudad Juárez. La artista adquirió la vivienda y la desmontó durante once días en una ciudad marcada por una elevada tasa de feminicidios y donde desarrolló una extensa investigación. Con los restos de la construcción creó inicialmente una barrera geométrica que posteriormente fue desintegrada de manera progresiva por voluntarios hasta reducirla a polvo.

En la instalación presentada en MoMA PS1 se conservan 13 toneladas de aquellos escombros, una parte del peso total de la vivienda, acompañadas por material de archivo que documenta el proceso de demolición y el contexto de violencia fronteriza del que surgió la obra. La casa, convertida en ruina y después en polvo, funciona así como una materia cargada de memoria y como registro de una realidad que difícilmente puede separarse de su contexto social.

La nueva instalación que da título a la exposición dirige la mirada hacia acontecimientos más recientes ocurridos en Minnesota, California y Texas. Aproximación al lugar de los hechos combina placas metálicas calentadas con agua impregnada de residuos que Margolles ha recogido en lugares donde se han producido asesinatos en estos estados. El agua cae sobre las placas a intervalos regulares y genera un sonido agudo de siseo acompañado de vapor.

El tiempo interviene directamente en la obra. A medida que las gotas caen, las placas comienzan a oxidarse, dando lugar a un ciclo continuo de evaporación, erosión y desaparición. La instalación no reproduce una escena de violencia, sino que activa sus rastros materiales y los transforma en una experiencia física que obliga al visitante a enfrentarse a la persistencia de aquello que ha ocurrido.

Esta dimensión material atraviesa toda la práctica de Margolles. Su trabajo no busca únicamente representar la violencia, sino hacer visible aquello que permanece después de ella: los residuos, los espacios, las marcas y las ausencias. La artista recurre a materiales cargados de significado para construir situaciones en las que la memoria deja de ser una cuestión abstracta y adquiere una presencia física.

Las historias interconectadas de Estados Unidos y México constituyen un eje fundamental de esta investigación. Migración, guerras contra el narcotráfico, asesinatos sistemáticos de mujeres y niñas y diferentes formas de violencia estructural aparecen vinculados a una reflexión sobre aquellas vidas que han quedado fuera de los relatos públicos. Margolles convierte los restos de los lugares de pérdida en una forma de memoria y, al mismo tiempo, en una invitación a pensar qué sucede cuando una sociedad deja de mirar esas huellas.

La exposición plantea así un espacio de contemplación y diálogo público. El sonido, el vapor, el polvo, el óxido, los fragmentos de una casa o las imágenes documentales no funcionan únicamente como elementos formales, sino como dispositivos capaces de activar una reflexión sobre la violencia y sus consecuencias. En palabras de la propia Margolles: 'One murder changes the world'.

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