Libre, provocadora y profundamente independiente, Carol Rama (Turín, 1918-2015) construyó una de las trayectorias más singulares y radicales del arte italiano del siglo XX. Su obra, atravesada por el cuerpo, el deseo, la enfermedad y la identidad, exploró territorios que acabarían ocupando un lugar central en los debates del arte contemporáneo. Más de una década después de su muerte, su producción mantiene intacta esa capacidad de incomodar, cuestionar y desbordar las categorías establecidas.
Del 3 de octubre de 2026 al 14 de febrero de 2027, el Palazzo de’ Rossi de Pistoia recupera su figura con una nueva edición de In Visita, el proyecto de Fondazione Pistoia Musei que, con el apoyo de Fondazione Caript, introduce temporalmente obras de artistas fundamentales de los siglos XX y XXI en el recorrido permanente de las Collezioni del Novecento. La iniciativa establece así un diálogo entre las piezas invitadas y los artistas vinculados a la escena artística de Pistoia.
La exposición supone, además, un regreso cargado de memoria. La quinta edición de In Visita devuelve a Carol Rama a Pistoia más de sesenta años después de la exposición que protagonizó en 1965 en la Sala Ghibellina del Palazzo Comunale, una muestra especialmente significativa por tratarse de la primera exposición dedicada a la artista por un museo público.
El nuevo proyecto reúne siete obras que permiten seguir algunos de los momentos decisivos de su investigación entre las décadas de 1950 y 1970. Seis proceden de las Collezioni Gallerie d’Italia – Intesa Sanpaolo y una pertenece a una colección privada. Entre ellas se encuentra Senza titolo (Bricolage R 4), presentada también en aquella exposición de 1965 y convertida ahora en una suerte de puente entre dos momentos separados por más de medio siglo.
El recorrido, comisariado por Monica Preti, directora general de Fondazione Pistoia Musei, y Annamaria Iacuzzi, conservadora de las Collezioni del Novecento, se inicia en los años cincuenta, cuando Rama se interesa por las posibilidades de la forma abstracta y se aproxima al Movimento Arte Concreta (MAC). Es el comienzo de una etapa de experimentación que pronto dará paso a una concepción mucho más personal de la materia, la superficie y el gesto.
Durante la década siguiente, esa investigación desemboca en los Bricolage, obras en las que la artista desarrolla una poética informal y radicalmente material. Rama incorpora elementos cotidianos y materiales poco convencionales, alejándose de cualquier idea de pureza formal para construir un lenguaje en el que lo íntimo, lo físico y lo artístico permanecen estrechamente vinculados.
La exposición presta también especial atención a sus experimentaciones con cámaras de aire de bicicleta, presentes en las series Luogo e segni y Smentire il bianco. En estos trabajos, el material deja de ser un simple soporte para adquirir una fuerte carga simbólica y corporal. La goma, flexible y orgánica, introduce en la obra una dimensión casi visceral que conecta con algunas de las obsesiones recurrentes de la artista.
El recorrido culmina con una pieza realizada con hilo cosido sobre tela, perteneciente a la serie de los «diagramas» de los primeros años setenta. El trabajo evidencia la constante transformación de un lenguaje que nunca permaneció sometido a una única disciplina, estilo o sistema formal.