Un domingo soleado del 20 de septiembre de 2026, decido disfrutar de la experiencia de la 12ª edición del Barcelona Weekend Gallery (BWG) en la Galería Marc Domènech. Un espacio de arte que, desde su fundación el 12 de diciembre de 2013 ha ido apostando por defender y promover el arte del siglo XX. Aprovechando la ocasión del BWG, la galería ha querido reivindicar el legado vanguardista del artista barcelonés Joan Claret Corominas (1929-2014) hacia la abstracción geométrica y el arte concreto catalán de posguerra entre los años 1959 y 1965. A pesar de su rápido olvido artístico e in (a partir de los años 80), Claret fue un genuino precursor del sistema plástico del arte constructivista catalán de los años 60 y 70 que, parafraseando al curador y crítico de arte Albert Mercadé, supo hacerse sitio en un contexto dominado por la fuerza expresiva y el existencialismo matérico de la abstracción informal (1923-2012), Modesto Cuixart (1925-2007), Romano Vallès (1923-2015) o Juana Francés (1924-1990).
Al llegar al Pasaje de Mercader, me mezclo con la gente de aquí y de allá que se dispone a experimentar las comidas más esnobs y gentrificadores de los brunches, que rivalizan cada vez más con el desayuno catalán de tenedor. Llego demasiado temprano. Me acerco dudoso a un grupo congregado en la entrada del pasaje para preguntar si están haciendo cola por la misma galería, pero me responden que pertenecen a una visita guiada del Arco Gallery Walks . Me adelanto hasta los bajos número 12, donde un hombre alto y apuesto me abre la puerta acristalada, me invita amablemente a entrar y me entrega la hoja de sala a todo color. Es Marc Domènech, titular de la galería, que ha comisariado -junto al diseñador gráfico y gestor cultural Albert Claret, hijo del artista- un ciclo de tres exposiciones dedicado a los años más experimentales y transformadores de la trayectoria artística de Joan Claret.
La primera exposición, 1959. Joan Claret. Pinturas -inscritas en el programa Flash de la BWG (del 17 y 20 de septiembre de 2026)-, se centra exclusivamente en las obras con las que el artista dio su giro lingüístico hacia las premisas del arte concreto catalán de posguerra. La segunda exhibición, Joan Claret. Pintures.1960-65 (del 23 de septiembre al 23 de octubre de 2026), permitirá analizar las constantes transformaciones y diferentes etapas evolutivas que marcaron su trayectoria durante la primera mitad de la década de los sesenta. Finalmente, la tercera propuesta es una muestra online de dibujos materializados entre los años 1963 y 1968, accesible entre el 30 de septiembre al 26 de octubre de 2026. Como puntualización, cabe añadir que las dos primeras exposiciones se han recogido en un catálogo con textos de Albert Mercadé.

Sin título, 1959.
Adentrándonos en la primera cita expositiva, cabe decir que en 1959 representa un hito bastante revelador para Joan Claret. La cuidada selección de doce pinturas de la colección del artista ponen de manifiesto el abandono de la pintura figurativa y la asunción de un nuevo sistema constructivo y estructural. Se inicia, desde entonces, una depuración progresiva de estridencias ornamentales y gestuales, predominando composiciones atravesadas de estructuras casi transparentes y retículas ortogonales. Son buenos ejemplos los aceites sobre madera Sin Título (1959) y 100 (1959), o bien el óleo sobre papel 105 (1959). La ordenación premeditada del espacio y el tiempo es una forma de transmitir, poéticamente, sentimientos y valores humanos tras las sólidas líneas, los planes superpuestos y las policromas formas geométricas. Desde este trasfondo, deben ponerse en valor sus diferentes aceites policromos sobre madera, como la obra Sense Títol (1959). Claret es consciente de que está generando conocimiento y una nueva epistemología metapictórica que dialoga con las obras de artistas coetáneos, como por ejemplo los catalanes Enric Planasdurà (1921-1984) o Joan Vilacasas (1920-2007), el mallorquín Miquel Brunet (1926-2007), Parpalló (activo entre los años 1956 y 1961): Andreu Alfaro (1929-2012), Doro Balaguer (1931-2017), Joaquim Michavila (1926-2016) y Eusebi Sempere (1923-1985).
El año 1959 es el momento en que el artista, habiendo regresado de París (1948-1949), se muestra deseoso para explorar las nuevas perspectivas, hallazgos y formas de enfrentarse a las composiciones vacías -en el sentido taoísta de energía emergente- sobre papel, lienzo o madera, tal y como materializó. Es por ello que esta primera muestra pretende reivindicar una figura primordial que, junto a otros compañeros del grupo 0 Figura -como Joan Hernández Pijuan (1931-2005), Josep Maria Subirachs (1927-2014) o Joan-Josep Tharrats (1918-2001)-, puso las bases del catalán academicista y la hegemonía del arte informal.

Sin título, 1959.
En cuanto al montaje e itinerario expositivo, la exposición tiene un claro interés pedagógico por hacer comprensible lo que representó el giro lingüístico claretiano como un legado poético procesal y situado. En este sentido, es resaltable el acertado diálogo que se establece con los artistas catalanes coetáneos -Miquel Rué (1929-2008) y Jaume Sans (1914-1987)- y los artistas que marcaron su estancia parisina de la suerte de Magda Bolumar (1936),994-9 Stazewski (1894-1988), Paul Klee (1879-1940), Jesús Rafael Soto (1923-2005), Víctor Vasarely (1906-1997), etc.
Merece la pena hacer este ejercicio inmersivo del universo claretiano. Más aún, si en la planta de abajo, te sientas en un antiguo asiento acolchado (hereditario de la anterior Galería Tramuntana) con el pretexto de encuadrar mejor y buscar un buen ángulo para las fotografías. De repente, como si estuviera en medio de una pieza teatral de La Cubana , irrumpe la comitiva de personas que había visto a la entrada del pasaje, conducida por la curadora y crítica de arte Pilar Cruz. Este grupo recorre debellidos todos los lugares de la galería hasta congregarse a mi alrededor. En el clímax de esta situación, hace la entrada estelar Marc Domènech, que con un tono tan amistoso como riguroso imparte una lección magistral sobre la trayectoria de Claret en relación con el ambiente artístico y el impulso de las galerías.
