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La tumba de Nefertiti podría esconderse junto a la de Tutankamón

Nuevos estudios geofísicos detectan posibles corredores y cámaras ocultas tras los muros de la tumba del faraón, reabriendo uno de los grandes enigmas de la egiptología.

La tumba de Nefertiti podría esconderse junto a la de Tutankamón
bonart el cairo - 22/09/26

La posibilidad de encontrar la tumba de Nefertiti, una de las grandes incógnitas de la arqueología egipcia, vuelve a cobrar fuerza. Nuevas investigaciones geofísicas han detectado indicios de posibles estructuras ocultas en las proximidades de la tumba de Tutankamón, en el Valle de los Reyes, una hipótesis que podría cambiar la interpretación de uno de los enterramientos más célebres del antiguo Egipto. Sin embargo, por ahora se trata de evidencias que deberán ser verificadas mediante una exploración directa.

La investigación, cuyos resultados han sido difundidos por Nature, combina diferentes técnicas de análisis del subsuelo. A los estudios realizados anteriormente mediante georradar y tomografía de resistividad eléctrica se han sumado nuevas mediciones de microgravedad, un procedimiento no invasivo capaz de detectar pequeñas variaciones en la densidad del terreno. El objetivo es determinar qué puede esconderse más allá de los muros de la tumba conocida como KV62.

Los nuevos datos han sido analizados por un equipo encabezado por el arqueólogo Mamdouh Eldamaty y por el ingeniero George Ballard, quien ha revisado tanto las nuevas mediciones como los resultados obtenidos en campañas anteriores. Según Ballard, las señales podrían corresponder a un corredor de aproximadamente dos metros de anchura que se alejaría de la cámara funeraria y que estaría densamente ocupado por escombros. Precisamente esta circunstancia podría explicar por qué algunas investigaciones anteriores no identificaron con claridad la estructura: los estudios buscaban principalmente grandes espacios vacíos detrás de los muros.

La investigación también ha identificado otras anomalías que presentan características compatibles con estructuras artificiales. Las mediciones de microgravedad, realizadas a partir de más de 1.200 lecturas en una superficie de unos 35 metros cuadrados, muestran zonas de baja densidad con formas rectangulares y orientadas de manera paralela al muro norte de la tumba. Una de ellas, denominada por los investigadores «anomalía 7», presenta una zona de mayor densidad en el interior de otra área de menor densidad, una configuración que podría corresponder a una estancia que contuviera objetos. Los propios investigadores, no obstante, reconocen que estas señales se encuentran cerca de los límites de detección de la técnica.

La posibilidad de que Tutankamón pueda estar relacionado arquitectónicamente con un enterramiento anterior no es nueva. Desde que el egiptólogo Nicholas Reeves planteara en 2015 la hipótesis de que KV62 podía formar parte de una tumba real de mayores dimensiones, diferentes investigaciones han tratado de determinar si existen espacios todavía inaccesibles detrás de sus paredes. La particular configuración de la tumba, además, ha alimentado las dudas: su reducido tamaño resulta poco habitual para un enterramiento faraónico y algunos investigadores han planteado que pudo haber sido adaptada con rapidez tras la muerte prematura de Tutankamón.

Es precisamente en este punto donde reaparece el nombre de Nefertiti. La reina, esposa de Akenatón y una de las figuras más poderosas del periodo de Amarna, desapareció de los registros históricos en unas circunstancias que todavía generan numerosas hipótesis. La ausencia de una tumba identificada ha alimentado durante décadas la posibilidad de que su enterramiento permanezca oculto en algún lugar del Valle de los Reyes.

Los nuevos datos no permiten afirmar que las estructuras detectadas pertenezcan a Nefertiti. Tampoco se ha confirmado todavía la existencia de las cámaras. Expertos independientes consultados por Nature consideran que los resultados son interesantes, pero reclaman más información antes de extraer conclusiones definitivas. Christopher Gaffney, especialista en georradar de la Universidad de Bradford, ha señalado que los datos disponibles todavía no permiten establecer una conclusión firme, mientras que el geofísico Peter Styles considera plausible la presencia de cámaras a partir de las mediciones de microgravedad, aunque también reclama nuevos datos.

La próxima fase de la investigación podría ser decisiva. Si las autoridades egipcias autorizan la intervención propuesta por el equipo, los investigadores podrían realizar pequeños orificios para introducir dispositivos equipados con cámaras y explorar los espacios sospechosos sin necesidad de acometer inicialmente una excavación convencional. Según Ballard, estas actuaciones podrían comenzar en noviembre, aunque la decisión corresponde al Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto.

El interés de este posible hallazgo reside, por tanto, tanto en lo que pueda encontrarse como en lo que todavía permanece oculto. Si las anomalías acabaran confirmando la existencia de un complejo funerario anterior a Tutankamón, habría que determinar después quién fue enterrado allí y qué relación tuvo ese espacio con la tumba del joven faraón. La conexión con Nefertiti continúa siendo una hipótesis, pero las nuevas evidencias vuelven a colocar su nombre en el centro de uno de los grandes misterios arqueológicos del antiguo Egipto.

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