La Bienal de Arte Paiz ha anunciado el nombramiento de Cuauhtémoc Medina como comisario de su 25.ª edición, una convocatoria especialmente significativa para una institución que lleva casi cinco décadas ocupando un lugar destacado en el panorama artístico de Centroamérica. El crítico, historiador y curador mexicano será el responsable de articular el proyecto de una bienal que, desde su transformación en 2008, ha consolidado un modelo basado en la investigación, el diálogo y la relación entre el arte contemporáneo y el territorio.
Nacido en Ciudad de México en 1965, Cuauhtémoc Medina es una de las figuras más reconocidas de la crítica y la curaduría latinoamericana. Doctor en Historia y Teoría del Arte por la Universidad de Essex y licenciado en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), su trayectoria se ha desarrollado tanto en el ámbito académico como en algunas de las principales instituciones internacionales de arte contemporáneo.
Medina fue el primer curador asociado de las colecciones de arte latinoamericano de Tate Modern y posteriormente ejerció como curador en jefe del Museo Universitario Arte Contemporáneo de la UNAM. En 2012 asumió la curaduría de Manifesta 9 y en 2018 fue curador en jefe de la 12.ª Bienal de Shanghái. Su trabajo ha sido reconocido con el Walter Hopps Award for Curatorial Achievement, concedido por The Menil Collection de Houston. Desde 1993 es investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.
A lo largo de su carrera ha desarrollado exposiciones y proyectos junto a artistas como Francis Alÿs, Andrea Fraser, Carlos Amorales, Harun Farocki, Jill Magid, Jeremy Deller, Ai Weiwei, Beatriz González, Kader Attia, Magali Lara y Raqs Media Collective, entre muchos otros.
Su llegada a la Bienal de Arte Paiz se produce en un momento especialmente relevante para el proyecto. El propio Medina ha destacado el papel que la bienal ha desempeñado durante medio siglo como espacio de encuentro entre el arte contemporáneo y el público guatemalteco, así como su importancia dentro del contexto artístico centroamericano.
"Es un gran honor, pero también un desafío, estar a cargo de la curaduría de la Bienal de Arte Paiz en esta ocasión tan especial", ha señalado Medina, quien confía en desarrollar el proyecto junto al equipo de la bienal y los artistas participantes.

De un certamen nacional a una bienal contemporánea
La historia de la Bienal de Arte Paiz se remonta a 1978, cuando nació como un proyecto cultural impulsado por Almacenes Paiz S.A. En sus primeras décadas funcionó como un certamen de convocatoria abierta destinado a favorecer la exposición y profesionalización de los artistas guatemaltecos.
Los participantes podían presentar sus obras en diferentes disciplinas, entre ellas pintura, escultura, dibujo, grabado, porcelana y fotografía. Las piezas competían por los tres primeros lugares de cada categoría y las obras seleccionadas pasaban a formar parte de la Colección de Arte Paiz, que actualmente reúne más de 300 piezas de artistas guatemaltecos y centroamericanos.
Desde sus primeras ediciones, la bienal contó además con la participación de jurados y agentes culturales procedentes de distintos países, entre ellos México, España, Brasil, El Salvador, Costa Rica, Colombia, Italia, Chile y Cuba. Esta dimensión internacional fue ampliándose progresivamente hasta convertirse en una de las características esenciales del proyecto.
El gran punto de inflexión llegó en 2008, con la celebración de la XVI edición. La bienal abandonó entonces el formato tradicional de concurso y adoptó un modelo curatorial, una transformación que modificó profundamente su relación con los artistas, los públicos y las instituciones culturales.
A partir de ese momento, la Bienal de Arte Paiz comenzó a funcionar como una plataforma de producción, investigación y pensamiento contemporáneo. El cambio también permitió ampliar los espacios destinados a las exposiciones y proyectos artísticos, que dejaron de limitarse a museos y galerías para ocupar calles, plazas, mercados, centros comunitarios y otros espacios no convencionales.
El arte más allá de los museos
Esta expansión territorial se ha convertido en uno de los rasgos distintivos de la bienal. Sus diferentes ediciones han desarrollado proyectos participativos junto a comunidades indígenas y colectivos artísticos, con el objetivo de descentralizar la actividad cultural y establecer nuevas formas de relación entre los artistas y las comunidades.
La bienal ha extendido así sus actividades a diferentes territorios de Guatemala, entre ellos Antigua Guatemala, San Juan Comalapa, Atitlán e Izabal, construyendo una red que conecta diferentes realidades sociales, culturales y geográficas del país.
Paralelamente, la Bienal de Arte Paiz ha desarrollado exposiciones y programas educativos dirigidos a públicos diversos, reforzando su papel como agente dinamizador del ecosistema cultural guatemalteco.
Esta evolución ha permitido que la institución trascienda su origen como concurso artístico para convertirse en un proyecto curatorial de alcance internacional, capaz de combinar la producción contemporánea con la investigación, la educación y la participación ciudadana.

Casi cinco décadas de historia
La continuidad constituye otro de los elementos fundamentales de la Bienal de Arte Paiz. Desde su creación en 1978 se ha celebrado de manera ininterrumpida, incluso en contextos históricos especialmente complejos como el conflicto armado interno de Guatemala o la pandemia de covid-19.
Con casi cincuenta años de trayectoria, la institución se ha consolidado como la segunda bienal más antigua de América y la sexta más longeva del mundo.
La elección de Cuauhtémoc Medina para dirigir la 25.ª edición supone ahora un nuevo capítulo en esta historia. Su experiencia internacional, su conocimiento del arte latinoamericano y su trayectoria vinculada a grandes exposiciones y plataformas curatoriales sitúan la próxima edición ante el reto de continuar ampliando los límites de una bienal profundamente vinculada a Guatemala, pero cada vez más conectada con los debates internacionales del arte contemporáneo.