El San Francisco Museum of Modern Art (SFMOMA) dedica una gran retrospectiva a Graciela Iturbide (Ciudad de México, 1942), una de las figuras fundamentales de la fotografía latinoamericana contemporánea. Bajo el título Graciela Iturbide: Between Two Worlds, la exposición, que puede visitarse del 11 de julio al 29 de noviembre de 2026 en la tercera planta del museo, reúne más de cinco décadas de trabajo de una artista que ha hecho de la observación del mundo cotidiano una forma de aproximación a lo extraordinario.
La muestra propone un recorrido por una producción fotográfica profundamente vinculada a México, aunque abierta también a otros territorios y culturas. Mercados, celebraciones populares, rituales, tradiciones, símbolos, jardines botánicos, autorretratos y escenas relacionadas con el nacimiento y la muerte configuran un universo visual en el que lo documental convive con una dimensión poética y simbólica. Iturbide fotografía aquello que encuentra a su alrededor, pero su mirada no se limita a registrar la realidad: busca revelar las capas de significado que permanecen ocultas en los gestos, los objetos y las relaciones entre las personas y su entorno.

Su formación inicial estuvo vinculada al cine. En 1969 ingresó en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde conoció a Manuel Álvarez Bravo, una figura decisiva en su trayectoria. Entre 1970 y 1971 trabajó como asistente del fotógrafo, acompañándolo en distintos viajes por México. Aquella experiencia fue determinante para desarrollar una práctica basada en la proximidad, el conocimiento de las comunidades y una particular sensibilidad hacia las expresiones culturales de su país.
Uno de los capítulos esenciales de su trayectoria es el trabajo realizado en Juchitán, en el estado de Oaxaca, entre 1979 y 1988. Invitada por el artista Francisco Toledo, Iturbide se aproximó a la cultura zapoteca y, especialmente, a la vida de sus mujeres. De esta investigación surgió Juchitán de las mujeres (1989), un libro fundamental para comprender su manera de abordar la identidad, el género, las tradiciones y las estructuras comunitarias. También destaca su aproximación a los seris del desierto de Sonora, cuya vida y relación con el territorio documentó a finales de los años setenta.

Entre sus imágenes más reconocibles figuran Nuestra Señora de las Iguanas (1979), convertida en una de las fotografías emblemáticas de su producción, y Mujer ángel, realizada ese mismo año en el desierto de Sonora. En ambas, la realidad adquiere una dimensión casi mítica, sin perder su conexión con las personas y los contextos que las originan. La exposición también permite acercarse a su interés por los espacios íntimos y la memoria a través de las fotografías que realizó en 2008 en el baño de Frida Kahlo, en la Casa Azul, una estancia que había permanecido cerrada durante medio siglo.
Aunque México constituye el núcleo emocional y visual de su obra, Iturbide ha desarrollado proyectos en países como India, Madagascar, Italia y Estados Unidos. Su fotografía, predominantemente en blanco y negro, trasciende la dimensión documental para situarse en un territorio donde confluyen imaginación, espiritualidad, memoria y extrañeza. La cámara se convierte en un instrumento de atención: una manera de acercarse al otro sin imponer una interpretación cerrada, dejando que los símbolos y las situaciones cotidianas revelen progresivamente sus significados.

El reconocimiento internacional de su trayectoria ha quedado reflejado en numerosos galardones, entre ellos el Premio Hasselblad de fotografía, concedido en 2008, y el Premio Princesa de Asturias de las Artes de 2025. Su obra forma parte de las colecciones de instituciones como el Metropolitan Museum of Art, el Museum of Modern Art de Nueva York y el propio SFMOMA.
La retrospectiva de San Francisco, organizada por Fundación MAPFRE en colaboración con el SFMOMA, reúne más de 150 fotografías realizadas entre los años sesenta y la década de 2010. La presentación en el museo estadounidense está comisariada por Delphine Sims, con Alex Landry como asistente de comisariado.