FVC_Josep-Maria-de-Sucre_Bonart_817 × 88_v1

Exposiciones

Tramas orgánicas: el quehacer creativo indígena precolonial y contemporáneo de Abya Yala

Gerra antropomorfa. Cultura shipibo-konibo, 1963..
Tramas orgánicas: el quehacer creativo indígena precolonial y contemporáneo de Abya Yala

Un oasis cultural

Adentrarse un 18 de septiembre por la tarde en la jungla de los cafés de especialidad, heladerías y tiendas de diseño de las irregulares y estrechas calles del barrio gótico barcelonés, representa toda una gincana para evitar obstáculos hasta llegar a la calle Montcada número 14. Hay que añadir que, de forma asombrosa, entrar Museo en el Palau Mundo (MUEC)-, me hizo recordar por unos instantes el estribillo de una canción pop que hace referencia a una especie de experiencia telúrica de un tal Iglesias (y no es que quiera hacerle publicidad gratuita). Un auténtico oasis cultural que comparte vecindad con las largas colas de la Fundación Museo Picasso de Barcelona y la experiencia más pequeña de la filial neerlandesa Moco Museum Barcelona. De forma obstinada, quiero recomendar a las personas lectoras del Bonart digital que se acerquen a disfrutar de la nueva exposición temporal del MUEC, Trames. Obras tradicionales y creaciones contemporáneas americanas , que se podrá visitar hasta el 24 de abril de 2026.

Una exposición coral que, al cuidado de la comisaria Estela Ocampo, hace dialogar una selección de piezas de las colecciones americanas del museo con la creación contemporánea de seis artistas indígenas americanos o bien artistas conectados con el territorio: Sebastiana Calfuqueo (mujer trans de la comunidad mapuche de Santiago de Chile, 19 shipibo-konibo de Nuevo Saposoa, Perú, 1992), Sara Flores (pueblo shipibo-konibo de Tambo Mayo, Perú, 1950), Sheroanawe Hakihiiwe (pueblo ianomami, de Sheroana, Venezuela,1971), Bernardo Oyarzún y Guadalupe Miles (Buenos Aires, 1971). Artistas conscientes de su dicotomía entre el mundo artístico contemporáneo globalizado (ferias, galerías e instituciones de arte) y su responsabilidad esencialista con las prioridades de las comunidades de origen.

  • Vista de la sala de exposición.

Itinerario y conexión

Oído los diferentes parlamentos inaugurales, casi todos los rincones del espacio expositivo se inundaron de una multiplicidad de voces, provenientes de grupos de personas que disfrutan de la contemplación de las obras expuestas, que performatizaban rituales sociales, o protagonizaban discursos privados con las obras o con una audiencia limitada. En medio de esta efervescencia intelectual y, a la vez, prosaica, la visita va adquiriendo diferentes grados de profundización a lo largo de todo el recorrido: desde la sala de acceso provista de fotografías y monitores de televisión, pasando por la gran sala rectangular que articula la complicidad entre las piezas patrimoniales del museo -que abarcan gran parte del espacio- en las paredes), hasta llegar a otro espacio más recogido, donde se exponen fajas funerarias mayas dentro de una vitrina, y dos obras de Bernardo Oyarzún.

Todo un acierto de montaje pedagógico provisto de un itinerario visual entre las piezas patrimoniales del museo y las obras de arte contemporáneo -que pude grabar con encuadres adecuados, gracias a la ayuda de Maria Benito, responsable de sala, y de Óscar Alvarado, profesor de fotografía de la Escuela de Arte Lonja. El encaje de las obras tradicionales de este espacio sigue un sendero de vitrinas que albergan piezas de cerámica (jarra antropomorfa y cuencos), telares y utensilios, vasijas, fajas, tejidos funerarios y bolsas precoloniales y más recientes de las comunidades aborígenas de la costa central (Chancay) y mapuche chilena, shipibo-konibo de la cuenca del río Ucayali (Perú), ianomami del Alto Orinoco (Venezuela) y wichí en el norte de Argentina.

  • Vista general de las fotografías de Guadalupe Miles.

Todas estas prendas adquieren un notorio protagonismo que, lejos de una interpretación subalterna y colonial, destacan por su dimensión inspiradora, material y simbólica. En otras palabras, constituyen el punto de partida y el motor que empuja a la inventiva actual de muchos artistas y artesanos indígenas.

Cruce y sinergias

A pesar de tener siglos de antigüedad, estas piezas tradicionales comparten un legado ancestral y cultural con todas las personas artistas indígenas contemporáneas, ya que aunan en sus poéticas la práctica artística -desde diferentes formatos y registros artísticos occidentales-, la difusión de las obras mediante canales y mecanismos predominantes el arraigo de la cultura la recuperación y reinterpretación de los procesos creativos tradicionales.

En este contexto, cabe destacar las aportaciones de los artistas mapuches chilenos Bernardo Oyarzún y Sebastiana Calfuqueo, quienes, a través de la instalación, vídeo y vídeo-performance, hacen alusión a experiencias personales, cosmovisiones, historias de vida y prácticas textiles, entre otros. Oyarzún presenta su instalación titulada Amberes (2023), que proyecta en el suelo una alfombra roja. Por su parte, Calfuqueo reflexiona críticamente en sus vídeo-performances Gran cascada (2022) y Ser líquido (2020) sobre las dinámicas culturales y sociopolíticas que rodean su condición como mujer trans, mapuche, curadora y artista. Son dos piezas que, envueltas en un paradisíaco paisaje, manifiestan el poder performativo de la madre naturaleza como un todo sanador, integrador y catalizador respecto a todas sus criaturas.

  • Sheroanawe Hakihiiwe. (2023). Escudo.

En cuanto a las obras de Sara Flores y Sheroanawe Hakiiwe, reinterpretan formas, patrones y conocimientos tradicionales de la cultura shipibo-konibo e ianomami que, a grandes rasgos trazan líneas, cuadrículas, tramas y figuras en distintos soportes. Sara Flores, como miembro de la comunidad shipibo-konibo, relata en un vídeo documental -ubicado en la sala de acceso- la relación espiritual del conocimiento femenino y ancestral del kené con la creación de un sistema complejo de patrones geométricos para decorar tejidos y prendas de cerámica. Estas tramas articuladas y estructuradas de forma orgánica también se reproducen en las composiciones de pigmentos vegetales sobre lienzo de algodón silvestre del artista - Sense títol (2023)- expuestas en la sala principal. En cambio, Sheroanawe Hakihiiwe transmite esta vertebración organizada en puntos y reticulaciones en las obras Tela de araña rota 1, 2, 3, 4 (2025), Escudo (2023) y Palma pintada con puntos verdes (2022). Además, en su cortometraje de animación En sueños el chamán está cantando -situado en el vestíbulo-, se narra sobre el poder revelador y augural de los sueños hacia la comunidad y uno mismo, que son interpretados por un chamán.

Guadalupes Miles es una artista interdisciplinar bien conectada con las comunidades indígenas del Chaco. Sus proyectos artísticos y educativos giran en torno a la creación de espacios de comunicación y colaboración intercultural. En esta muestra, el artista ha presentado un vídeo documental -emplazado en el entradal- y la grabación fotográfica de la comunidad wichí en las zonas del noroeste de Argentina. Fruto de este trabajo etnográfico, el artista inmortalizó con fotografías a todo color las piezas Karina (2006), Tiluk (2012) y Hillü Wuk (2022). La última pieza pertenece al proyecto de El rostro del holobiente , realizado entre la localidad de Santa Victoria Este II y la ciudad alemán de Kassel, que fue expuesto en la Documenta XV (2022).

  • David Díaz. Artesanas trabajando el bordado.

Por lo que respecta al trabajo fotográfico de David Díaz Gonzales, responde a una tentativa de generar un archivo de memoria viva sobre los procesos creativos del bordado y diseños guiados por el kené, siempre ejecutados por mujeres artesanas, como por ejemplo la fotografía Artesanas trabajan en el bordado y la elaboración de mantas con diseños kené . En su vídeo documental, el artista defiende una fotografía como archivo, objeto de memoria y medio de difusión hacia la reivindicación de la identidad y preservación de la cultura de los pueblos originarios. Desde ese sentido, se entiende que la emergencia de Díaz de recoger conversaciones consuetudinarias, historias de vida, encuentros familiares… No se trata de una mera captación y reproducibilidad digital suspendida en el tiempo, como si fuera un fenómeno estetizado.

Una vez agotado el tiempo de visita en el MUEC, me doy cuenta de que, como Alicia de Lewis Carroll, he sido absorbido por una especie de agujero negro dentro del mismo museo. Mi mente ha sido transportada hacia otra dimensión espacio-temporal y multisensorial -compuesta por colores, luces, tejidos, tramas, sonidos y voces- hasta que Maria Benito me ha avisado de que el museo ha cerrado sus puertas hace rato. Presagio de una segunda visita.

  • Vista de la sala de exposición.

FVC_Romà-Vallès_Bonart_180 × 180Baner_Atrium_Artis_180x180px

Te pueden
interesar
...

Baner_Atrium_Artis_1280x150px_01