El cuerpo aparece en la obra de María Abaddon como un territorio en transformación. Fragmentado, vulnerable y atravesado por la memoria, se convierte también en materia para imaginar otras formas de existencia. Bajo esta premisa, Soñar con fuego reúne en el Espacio Venancio Shinki del ICPNA Cultural de Lima una selección de trabajos realizados por la artista peruana entre 2020 y la actualidad, en lo que supone su primera exposición individual en una institución del Perú.
Comisariada por Miguel López, la muestra propone un recorrido por piezas que evocan fragmentos anatómicos, escenas de duelo y organismos difíciles de clasificar. Lejos de representar el cuerpo como una estructura estable, Abaddon lo entiende como un espacio abierto a la transformación, donde lo humano convive con lo animal y lo vegetal. La fragilidad, la pérdida y las huellas de las experiencias personales atraviesan unas obras que invitan a pensar en aquello que permanece cuando el cuerpo cambia o desaparece.
La artista construye este universo mediante una combinación de técnicas y materiales que amplían las posibilidades de la escultura. Fieltro húmedo, crochet, bordado y escultura blanda conviven con elementos low-tech, sensores y dispositivos electrónicos. El resultado son formas orgánicas y arquitecturas extrañas que parecen encontrarse a medio camino entre un organismo vivo, un paisaje imaginado y un resto procedente de un futuro incierto.
En estas piezas, la piel y las vísceras dejan de ser únicamente referencias anatómicas para convertirse en superficies desde las que explorar la violencia, la fragmentación y la transformación. Abaddon desarrolla así una suerte de anatomía fantástica en la que las formas animales y vegetales se mezclan con imágenes procedentes de la cultura popular y la ciencia ficción. Sus esculturas pueden resultar al mismo tiempo familiares y perturbadoras, como si pertenecieran a un mundo que conocemos pero que hubiera sufrido una mutación.
La dimensión textil ocupa un lugar central en esta investigación. El hilo, la trama y las superficies blandas permiten a la artista construir cuerpos que escapan de la rigidez escultórica tradicional. Son organismos que parecen crecer, deformarse o sobrevivir, estableciendo relaciones de convivencia entre distintas especies y materias. La tecnología introduce, además, una dimensión casi sensorial en estos paisajes, reforzando la sensación de encontrarnos ante cuerpos que están permanentemente cambiando.

Exposición 'Suave por dentro' de Abbadon hace unos meses.
Las referencias a las fantasías fúngicas, las narraciones distópicas y los imaginarios posteriores al colapso amplían el campo de lectura de la exposición. En lugar de representar únicamente la destrucción, Abaddon plantea la posibilidad de que, después de la ruptura, aparezcan nuevas formas de vida. El cuerpo fragmentado deja entonces de ser solamente una imagen de la pérdida para convertirse también en el punto de partida de una transformación.
Nacida en Lima en 1988, María Abaddon es artista visual, escultora y creadora textil. Licenciada en Artes Plásticas por la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú, su práctica aborda experiencias vinculadas a la religión, la maternidad, el rito y la muerte. En Soñar con fuego, esas preocupaciones personales adquieren una dimensión más amplia y construyen un universo donde lo íntimo se encuentra con lo fantástico.
La exposición, que puede visitarse hasta el 27 de septiembre de 2026 en el ICPNA Cultural de Lima, plantea así una pregunta sobre nuestra propia condición corporal: qué queda de nosotros cuando la materia se transforma y hasta dónde puede llegar un cuerpo antes de convertirse en otra cosa.