ARBAR, el centro de producción, investigación y difusión artística situado en el Valle de Santa Cruz, presenta una programación para 2026 que reafirma su compromiso con una práctica artística arraigada en el territorio y en sus formas de vida. Lejos de concebir las actividades como una simple sucesión de eventos, el nuevo programa se construye como un ecosistema de proyectos que dialogan con el paisaje, la memoria y la comunidad, convirtiendo la creación contemporánea en una herramienta para repensar las relaciones entre las personas y su entorno.
La temporada se articula en tres grandes líneas de trabajo: A+A Vestigios de Verano, B+C Poesía Bajo Continuo y AA+AA De una noche. Acciones de proximidad asimétrica—, cada una con un lenguaje propio, pero unidas por una misma voluntad: entender el arte como una experiencia ubicada, capaz de transformar imaginarios y generar nuevas lecturas del territorio.
El verano como paisaje emocional
El primero de los ejes, A+A Vestigis d'Estiu, toma la estación estival como un espacio de memoria compartida, ficción y transformación. Comisariado por el propio ARBAR, el ciclo reúne los proyectos de Carles Congost y Jordi Mitjà, que exploran los imaginarios vinculados al veraneo desde perspectivas visuales, performativas, gastronómicas y musicales.
La inauguración tendrá lugar el 18 de julio con una jornada que combinará cine, performance, gastronomía y música, convirtiendo al centro en un espacio de experiencia colectiva.

Carlos Congost. Un dedo de hielo (Retrato del artista crepuscular en el Port de la Selva) (stills) © Carles Congost, 2026.
El plato fuerte será el estreno de Un dedo de hielo (Retrato del artista crepuscular en el Port de la Selva) , el nuevo proyecto cinematográfico de Carles Congost, coproducido con Bòlit, Centro de Arte Contemporáneo de Girona. Inspirado en la canción homónima creada por el artista en 2017, el filme utiliza el lenguaje cinematográfico para reflexionar sobre la identidad, el paso del tiempo y la memoria de los veranos vividos en el Port de la Selva.
Con una estética fragmentaria y poética, la película huye de los tópicos turísticos para construir un retrato íntimo en el que el paisaje se convierte en protagonista emocional. La figura del artista, interpretada por Judit Martín, se mueve entre la nostalgia y el desencanto mientras interactúa con un joven personaje, encarnado por Oriol Valls, en una relación que contrapone pasado y presente y cuestiona la persistencia de los recuerdos ante la transformación del tiempo.
La instalación podrá visitarse del 18 de julio al 29 de agosto, de jueves a sábado.
La gastronomía convertida en acción artística
La jornada inaugural continuará con Con o sin pijama , una cena-performance de Jordi Mitjà que recupera el universo gastronómico de los años setenta. A partir del recuerdo de los bares de playa y de los grandes comedores populares, el artista propone un menú frío y festivo que transforma el compartir mesa en una experiencia artística.

Jordi Mitjà Con o sin pijama 2026. © Jordi Mitjà.
El símbolo central es el mítico pijama, un postre casi desaparecido de la restauración actual que aquí actúa como detonante de recuerdos personales y colectivos. Medio convierte este elemento aparentemente cotidiano en una reflexión sobre la memoria, los rituales familiares, la cultura popular y la celebración, disolviendo las fronteras entre la obra de arte y la convivencia.
La propuesta requiere inscripción previa y refuerza una de las ideas fundamentales del programa: el arte puede también producirse desde los gestos más cotidianos.
La jornada culminará con The Congosound DJ Selector, una sesión musical también concebida por Carles Congost, que amplía el universo emocional de su proyecto cinematográfico. La selección de canciones funciona como una banda sonora expandida en la que música, cine, paisaje y memoria se fusionan para reconstruir los imaginarios generacionales asociados a los veranos mediterráneos.
La poesía como diálogo entre generaciones
El segundo gran eje del programa es B+C Poesía Baix Continu, coordinado por Roser Domènech, una iniciativa dedicada a la edición y difusión de poesía inédita.
Cada edición culmina con la publicación de un volumen que recoge las obras de tres autoras contemporáneas y con un encuentro público en el Centro ARBAR, donde las poetas comparten sus textos con los lectores.
La convocatoria de 2026 reúne a Celia Sánchez-Mústich, Laia Llobera y Montse Maestre Casadesús, tres voces que representan sensibilidades diversas dentro de la poesía catalana actual.
Uno de los aspectos más singulares del proyecto es el concepto de «donaje», mediante el cual cada edición recupera la obra de una poeta de otra generación, a menudo poco conocida o ausente de los circuitos habituales. Este año este reconocimiento recae en la figuerense Carme Guasch, reforzando los vínculos entre la creación contemporánea y la memoria literaria del Alt Empordà.
Imaginar nuevas formas de amistad
La programación se completa con AA+AA De una noche. Acciones de proximidad asimétrica, un proyecto comisariado por Myriam Rubio que propone ampliar la idea de amistad más allá de las relaciones humanas.
Desde una perspectiva ecológica e interespecífica, el ciclo plantea un diálogo entre cuerpo, voz, imagen y territorio para cuestionar las jerarquías antropocéntricas e imaginar otras formas de convivencia entre personas, animales, vegetales y ecosistemas.
Las intervenciones de Lu Chieregati, Carme Torrent, Javier Peñafiel y Anna Cornudella se desarrollarán durante el paso de la tarde por la noche, estableciendo una relación directa con la meteorología, flora y fauna del Valle de Santa Cruz. La oscuridad deja de ser sólo un contexto temporal para convertirse en un espacio de transformación, en el que los límites entre las diferentes formas de vida se vuelven más permeables.
Una programación que reivindica el territorio como espacio de pensamiento
Con esta propuesta, ARBAR consolida un modelo de programación que se aleja de los formatos expositivos convencionales y apuesta por procesos de investigación, encuentro y experimentación. Cine, poesía, performance, gastronomía y prácticas participativas conviven en una misma estructura que entiende el territorio no sólo como un escenario, sino como un agente activo de la creación.