Nueve meses después del espectacular robo que sacudió al museo más visitado del mundo, el Museo del Louvre vuelve a abrir al público la Galería de Apolo. La histórica sala, cerrada desde el asalto del 19 de octubre de 2025, recupera las visitas con una renovada presentación que pone el acento en su excepcional arquitectura y decoración, mientras las joyas de la Corona sustraídas continúan desaparecidas.
La reapertura marca una nueva etapa para este emblemático espacio del palacio parisino. Ante la ausencia de las piezas robadas, el museo ha optado por transformar el discurso expositivo y devolver el protagonismo a los grandes programas decorativos que distinguen a la galería. Los visitantes podrán apreciar con mayor detalle los murales y elementos escultóricos que convierten este lugar en una de las obras maestras del barroco francés.
El robo, considerado uno de los episodios más graves de la historia reciente del Louvre, desencadenó una profunda revisión de los protocolos de seguridad. Aunque las autoridades lograron detener a los presuntos autores materiales del asalto, las joyas sustraídas todavía no han sido recuperadas.
La investigación también llevó al museo a replantear la conservación y exhibición de las piezas más valiosas de la colección. Las joyas que no fueron robadas, entre ellas la célebre corona de la emperatriz Eugenia —actualmente en restauración tras los daños sufridos durante el asalto—, serán trasladadas en el futuro a un nuevo espacio de máxima seguridad, diseñado específicamente para garantizar unas mejores condiciones de conservación y protección.
La Galería de Apolo reabre asimismo con importantes mejoras en materia de seguridad. El museo ha reforzado los accesos con la instalación de rejas en las ventanas, utilizadas por los ladrones para acceder al edificio, además de ampliar los sistemas de videovigilancia perimetral e incorporar un puesto móvil de policía en el recinto.
El presidente del Louvre, Christophe Leribault, ha señalado que la modernización de la seguridad constituye una prioridad para la institución, aunque reconoce que la adaptación de un complejo patrimonial de estas dimensiones requiere una planificación a largo plazo. La reapertura de la Galería de Apolo simboliza así el inicio de una nueva etapa para uno de los espacios más representativos del museo, donde la arquitectura y el patrimonio histórico recuperan el protagonismo mientras el Louvre continúa reforzando la protección de sus colecciones más valiosas.