Más de dos décadas después de poner en marcha su exposición permanente, el Ecomuseo Farinera de Castelló d'Empúries inicia una nueva etapa marcada por una profunda renovación museográfica que redefine la forma de explicar el patrimonio industrial. El proyecto no sólo actualiza los espacios expositivos, sino que amplía la mirada del museo para convertirlo en un equipamiento cultural capaz de conectar pasado y presente a través de cuestiones tan actuales como la alimentación, la salud, la sostenibilidad y la preservación del territorio.
La intervención se enmarca dentro de la estrategia del Ayuntamiento de Castelló d'Empúries para reforzar el patrimonio como uno de los grandes motores culturales y de desarrollo del municipio. Con una inversión cercana a los 783.000 euros, financiada íntegramente por los fondos europeos Next Generation EU, la reforma forma parte de una convocatoria estatal especialmente competitiva en la que sólo se seleccionaron once proyectos impulsados por ayuntamientos catalanes. Castelló d'Empúries obtuvo un doble reconocimiento gracias a la renovación del Ecomuseo Farinera ya la rehabilitación del Palacio de los Condes.
La nueva propuesta museográfica toma el trigo, la harina y el pan como hilo conductor de un relato que atraviesa milenios de historia. A partir de estos elementos cotidianos, el recorrido invita a comprender la evolución de la industria harinera y su importancia en la historia local, a la vez que abre interrogantes sobre los sistemas de producción alimentaria, los hábitos de consumo, la salud pública y los retos ambientales del siglo XXI. El pan deja de ser únicamente un alimento para convertirse en símbolo capaz de explicar las transformaciones sociales, económicas y paisajísticas de los últimos diez mil años.

El discurso expositivo se articula en dos grandes espacios complementarios. Por un lado, la harinera histórica permite descubrir el funcionamiento de la antigua fábrica a través de la maquinaria original, la fuerza hidráulica de la acequia del Molí y los procesos tecnológicos que revolucionaron la producción de harina a finales del siglo XIX. Por otro lado, el ÁgoraTeca incorpora una dimensión contemporánea en el museo, proponiendo un espacio de debate y aprendizaje dedicado a la alimentación saludable, la dieta mediterránea, el consumo de proximidad, los alimentos ultraprocesados y el desperdicio alimentario.
El paisaje del Empordà también se convierte en protagonista de la visita. La nueva museografía integra recursos gráficos que evocan la flora y la fauna vinculadas a la acequia del Molí ya los espacios naturales del entorno, reforzando la relación entre la fábrica, el territorio y los recursos naturales que han condicionado la historia económica y social de la comarca.
Más allá de los contenidos, la reforma transforma profundamente la experiencia del visitante. El proyecto reorganiza los espacios de acogida, redefine los itinerarios e incorpora nuevos recursos interpretativos que favorecen una visita más clara, participativa y adaptada a los nuevos modelos de divulgación patrimonial. El objetivo es ofrecer una experiencia más inmersiva y accesible, capaz de interpelar a públicos diversos sin renunciar al rigor histórico.
La accesibilidad universal ha sido uno de los ejes fundamentales de la renovación. Tanto espacios como contenidos han sido concebidos para facilitar el acceso físico, sensorial y cognitivo, incorporando lenguajes diversos, elementos interactivos y recursos que favorecen la autonomía de los visitantes. Además, la información está disponible en catalán, castellano, inglés y francés, mientras que las herramientas digitales permitirán ampliar progresivamente los contenidos interpretativos y los recursos de accesibilidad.
La inauguración de la nueva etapa reunió a representantes institucionales, profesionales del sector museístico y entidades del territorio en un acto que simbolizó esta nueva mirada sobre el patrimonio. El patio del museo se transformó para la ocasión con una escenografía inspirada en los campos de trigo, en sintonía con la campaña «El trigo tiene mucho que decirte», una imagen que sintetiza la voluntad del nuevo Ecomuseo Farinera: convertir un antiguo espacio industrial en un centro cultural vivo, donde la memoria del pasado sirva para entender los desafíos del presente.