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Exposiciones

Negro Goya, negro Motherwell

Ochenta desastres y un abismo: el diálogo entre la violencia y el silencio en San Telmo Museoa.

Negro Goya, negro Motherwell
bonart san sebastián - 30/05/26
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Del 16 de mayo al 27 de septiembre de 2026, San Telmo Museoa presenta una de las exposiciones más ambiciosas de su programación reciente: Negro Goya, negro Motherwell. Ochenta desastres y un abismo, una propuesta comisariada por María Bolaños que establece un intenso diálogo entre dos obras separadas por más de un siglo, pero unidas por una misma preocupación ética y estética: la representación del dolor, la violencia y la memoria colectiva.

La muestra reúne la serie completa de Los desastres de la guerra, las ochenta estampas realizadas por Francisco de Goya a raíz de la Guerra de la Independencia (1808-1814), junto a Iberia, el monumental lienzo negro que el pintor estadounidense Robert Motherwell creó en 1958 tras su primer viaje a España. Dos creadores procedentes de universos aparentemente irreconciliables se encuentran aquí en torno a un mismo territorio simbólico: el negro como espacio moral.

En los grabados de Goya, la tinta se convierte en una herida abierta sobre el papel. Las escenas de ejecuciones, torturas, hambre y devastación muestran con una crudeza inédita las consecuencias de la guerra sobre la población civil. Lejos de glorificar la batalla, el artista aragonés transformó para siempre la pintura bélica al situar en el centro de la narración a las víctimas anónimas. Entre las imágenes más impactantes de la serie figura también una de las primeras representaciones explícitas de la violencia sexual en la historia del arte occidental.

Sin embargo, la fuerza de Los desastres de la guerra trasciende el contexto histórico que los originó. Sus estampas se han convertido en un símbolo universal del sufrimiento humano y continúan dialogando con las tragedias contemporáneas. Su influencia ha atravesado generaciones y ha marcado profundamente el desarrollo del arte moderno.

Precisamente esa herencia encuentra eco en Iberia, la obra de Robert Motherwell que ocupa el otro extremo del recorrido expositivo. Fascinado por la pintura de Goya durante su visita a España, el artista vinculado al expresionismo abstracto creó una composición monumental donde la tragedia ya no se narra mediante figuras, sino a través de una inmensa superficie oscura. El óleo negro funciona como un espacio de condensación emocional, un lugar donde el grito se transforma en silencio.

La exposición propone así un tránsito desde la violencia explícita hacia la reflexión interior; de la figuración desgarradora a la abstracción radical; del relato de los hechos al eco emocional que permanece cuando las imágenes desaparecen. El visitante atraviesa dos formas distintas de enfrentarse al horror, separadas por el tiempo pero conectadas por una misma voluntad de testimonio.

Uno de los ejes conceptuales más relevantes de la muestra es la llamada «ética del testigo». La célebre inscripción goyesca «Yo lo vi» aparece como una declaración que va más allá de la simple constatación de los hechos. Se trata de un compromiso moral con la realidad observada. Goya fue testigo directo de escenas de hambre, muerte y desesperación, pero sus grabados no se limitan a documentarlas: interpelan al espectador y le obligan a preguntarse hasta dónde es posible contemplar el dolor ajeno sin convertirse en cómplice de él.

Según destaca la comisaria María Bolaños, el recorrido atraviesa «el negro de la tinta y el negro del óleo» para reflexionar sobre la persistencia de la violencia y sobre la capacidad del arte para dar forma a aquello que parece imposible de expresar. En ese sentido, la exposición no solo reivindica la vigencia del legado goyesco, sino que demuestra cómo su mirada continúa proyectándose sobre el arte contemporáneo.

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