El Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo ha vuelto a situar la reducción del IVA cultural en el centro del debate político. A pocos días de unas nuevas elecciones generales, la entidad ha difundido un comunicado en el que reclama a los partidos un compromiso para aplicar en España la normativa europea que permitiría reducir la fiscalidad sobre la compraventa de obras de arte. La reivindicación no es nueva, pero la falta de avances y la creciente desigualdad competitiva respecto a otros países europeos han convertido esta cuestión en una preocupación urgente para el sector.
Daniel Cuevas, tesorero del Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, analiza la situación, explica las consecuencias que tiene mantener un IVA del 21% y advierte de que la continuidad de esta política fiscal amenaza tanto la supervivencia de las galerías como las oportunidades de internacionalización de los artistas españoles.
Carles Toribio. ¿Qué balance hacéis de esta legislatura respecto a la reivindicación de reducir el IVA cultural? ¿Se ha avanzado en alguna dirección?
Daniel Cuevas. La verdad es que muy poco. Desde el Consorcio, junto con la presidenta, Idoia, y Enrique, aquí en Madrid, nos hemos reunido con todos los partidos políticos. Todos tienen buenas palabras, entienden nuestra problemática y nos atienden, pero cuando termina la reunión nuestras propuestas y reivindicaciones entran en un limbo absoluto. Siempre nos dicen que nos llamarán, que nos darán una respuesta, y así llevamos años.
España mantiene un IVA del 21%, mientras que otros países europeos aplican tipos mucho más reducidos. ¿Qué consecuencias tiene esta diferencia en el mercado del arte?
El mundo está globalizado y el mercado del arte también. Hace años los coleccionistas viajaban menos y había menos ferias, pero ahora cualquier persona interesada en el arte viaja y consulta precios por Internet con mucha facilidad.
Por ejemplo, tengo un artista portugués cuyas fotografías vendo en España con un IVA del 21%. Al tratarse de obra fotográfica seriada, con ediciones de tres o cinco ejemplares, es muy fácil que otras galerías que representan al mismo artista tengan esas mismas obras. En Portugal las están vendiendo con un IVA del 6%.
¿Qué hace entonces un coleccionista que compra habitualmente en una galería? Evidentemente, compara y acaba comprando donde le resulta más económico. La diferencia es muy importante. Lo que pedimos es que nos permitan trabajar en igualdad de condiciones, porque, de lo contrario, resulta prácticamente imposible subsistir. Las galerías vamos casi a la extinción.

¿La competencia fiscal se hace todavía más evidente en las ferias internacionales, donde conviven galerías de distintos países?
Sí. En España tenemos otro gran problema, que es el de las ferias. Cuando llega ARCO o cualquier otra feria internacional, en un mismo pasillo puedes encontrar una obra de un artista español vendida por una galería española con un IVA del 21%. Avanzas unos metros, cruzas al siguiente estand y ese mismo artista está representado por su galería francesa o italiana, que aplica un IVA muchísimo más bajo.
Al final, lo que sucede es que las ventas se reducen tanto que no se recauda ni el IVA del 21% ni el del 6%, porque las operaciones dejan de hacerse aquí. Es un problema que puede provocar el cierre de espacios.
Y no hablamos solamente de las galerías. También afecta a los artistas españoles, que no consiguen dar ese salto internacional. Cuando una obra sale al mercado exterior, un coleccionista puede decidir comprar otro artista simplemente porque se ahorra una cantidad importante de dinero. Entre los coleccionistas internacionales existe esa percepción de que comprar en España es complicado por los impuestos y las tasas.
No estamos pidiendo nada extraordinario. En Europa existe una normativa que permite reducir los tipos impositivos para proteger el sector cultural, pero en España lleva años guardada en un cajón.
Si existe un marco europeo que permite esta reducción, ¿por qué España sigue sin dar el paso?
Creo que, sobre todo, hay un desconocimiento de cómo funciona realmente nuestro sector. Se sigue pensando que el coleccionista es alguien con muchísimo dinero y que, por tanto, puede asumir perfectamente un IVA del 21%.
Pero hay muchos estudios sobre el coleccionismo medio en España y vemos que está formado por personas que tienen, principalmente, interés por la cultura: profesionales, arquitectos, médicos, abogados… Por supuesto que hay grandes fortunas que compran arte, pero las galerías vivimos también de un coleccionista con un poder adquisitivo medio-alto y, sobre todo, con una verdadera sensibilidad artística.
Hay que entender que proteger a las galerías significa proteger un patrimonio de artistas y de galerismo. Además, las galerías somos prácticamente los únicos espacios culturales que seguimos abiertos gratuitamente al público. Cualquier persona puede entrar en una galería de Madrid, Barcelona, Sevilla o cualquier otra ciudad, visitar exposiciones de una calidad altísima y hacerlo sin pagar entrada. Es algo que cada vez cuesta más encontrar.

¿Ha faltado también voluntad política por miedo a que una reducción del IVA se interprete como un beneficio fiscal para las grandes fortunas?
Sí. En un primer momento, el ministro de Cultura entendió el problema y parecía tener intención de impulsar una bajada del IVA. Sin embargo, se lanzó una especie de globo sonda en las redes sociales y la reacción fue muy crítica. Se planteó como si un ministro progresista estuviera bajando los impuestos a los ricos, mientras no se reducían los de productos básicos.
Existe ese miedo a pasar a la historia como un ministro progresista que reduce el IVA a un sector que se considera de millonarios. Pero esa percepción no responde a la realidad de las galerías. En otros países, como Italia, Portugal, Francia o Alemania, han entendido que hay que proteger un sector especialmente débil. En España, si no conseguimos reducir el IVA, corremos el riesgo de desaparecer.
Con las elecciones generales a la vista, ¿qué respuesta habéis obtenido de los partidos con los que os habéis reunido? ¿El comunicado del Consorcio pretende arrancar un compromiso concreto?
En principio, entienden lo que estamos explicando y nos dicen que, cuando lleguen al Gobierno, aplicarían el tipo reducido para equipararnos con Europa y permitirnos seguir trabajando.
Pero tenemos dudas. En una entrevista a Borja Sémper sobre sus posibles decisiones al frente del Ministerio de Cultura habló de mecenazgo y de otras cuestiones, pero no mencionó el IVA. Quizá simplemente se le pasó, pero resulta llamativo que no aparezca precisamente el principal problema que tenemos.
Con el PSOE también nos hemos reunido. En nuestro último encuentro nos trasladaron que la cuestión depende de alcanzar un acuerdo con el Ministerio de Hacienda, que es quien debe entender la necesidad de esta reducción.
Nosotros no tenemos comunicación directa con Hacienda. Siempre debemos canalizar nuestras demandas a través del Ministerio de Cultura. Lo que nos dicen es que Hacienda no ve clara la bajada del IVA, que no entiende la reivindicación y que tampoco nos ofrece explicaciones.
El Gobierno actual nos asegura que intentará avanzar durante el tiempo que le queda de mandato, pero, con las elecciones tan cerca, sabemos que esta cuestión no se resolverá en esta legislatura. Nuestra esperanza, y el objetivo del comunicado que hemos difundido, es conseguir un compromiso de los partidos que pueden llegar al Gobierno para que apliquen la reducción. No pedimos nada extraño ni un privilegio que no tengan otros países.
Si no se produce este cambio fiscal, ¿qué consecuencias puede tener a medio plazo para el tejido galerístico y para los artistas españoles?
Lo tenemos muy claro y ya lo estamos notando muchísimo. El coleccionista sabe que, si compra fuera de España, obtiene un beneficio porque paga un IVA mucho más reducido. Puede construir una colección magnífica con artistas internacionales, pero ¿qué ocurre entonces con los artistas españoles?
Los artistas más jóvenes, que empiezan a incorporarse al mercado a través de las galerías, lo tienen especialmente difícil porque las ventas se reducen muchísimo. Es un problema que va a ir a más.
Cuando hablamos con galerías extranjeras de París o Berlín, tampoco entienden cómo España no ha reducido el IVA. Nadie comprende que no se dé este paso. Y tampoco creo que equiparar el IVA español al europeo provocara una gran polémica o manifestaciones en contra. En Italia, por ejemplo, incluso gobiernos de derechas han entendido que se trata de un sector débil al que hay que ayudar.