Principio y final, pero la fotografía puede empezar en uno mismo y terminar hablando de muchos otros. Ésta es una de las ideas que atraviesa KBr Flama '26, la sexta edición del proyecto impulsado por Fundación Mapfre para dar visibilidad a las nuevas generaciones de fotógrafos y fotógrafas en los primeros años de su trayectoria profesional. Del 1 de octubre de 2026 al 17 de enero de 2027, el espacio KBr Barcelona reúne los trabajos de Sara Bravo (Girona, 1999), Elena Bulet y Llopis (Barcelona, 1997), Meghan Mathews (Winston-Salem, Carolina del Norte, 19 1987), bajo el comisariado de Carolina Ciuti.
Los cuatro proyectos parten de territorios íntimos, pero no se quedan en la autobiografía. La familia, los sitios de origen, la construcción de la identidad, las violencias cotidianas, la memoria y la representación de las disidencias sexuales y de género se convierten en herramientas para interrogar realidades compartidas. La fotografía aparece así como un espacio de negociación entre lo que recordamos y lo que queremos preservar, entre la experiencia individual y las estructuras sociales que la condicionan.
El recorrido comienza con It Was Good Enough For Our Mothers , de Meghan Mathews, una investigación sobre la tensión entre la herencia familiar y el deseo de autodeterminación. A través de la relación con el territorio y con los modelos sociales heredados, el artista plantea hasta qué punto las identidades se construyen sobre lo que recibimos y sobre la necesidad, al mismo tiempo, de cuestionarlo. El pasado familiar deja de ser un simple archivo para convertirse en un campo de fuerzas en el que se confrontan pertenencia, libertad e identidad.
Con Pink Elephant in the Room , Sara Bravo pone el foco en las experiencias de las personas no-binarias y en unas formas de violencia que a menudo pasan inadvertidas precisamente porque forman parte de lo cotidiano. Su trabajo construye un universo visual de tensiones, desplazamientos y desajustes, en el que lo que no encaja en las categorías establecidas se convierte en una forma de cuestionarlas. La fotografía funciona aquí como una herramienta para hacer visible lo que la mirada social prefiere mantener en segundo plano.

Sara Bravo, s/t, proyecto Pink Elephant in the Room, 2025. Fotografía digital © Sara Bravo.
La memoria y el territorio centran Zarcillo , de Elena Bulet y Llopis. El proyecto nace del vínculo del artista con Almayate, en la comarca malagueña de la Axarquía, y despliega una constelación de imágenes en las que el paisaje se convierte en depósito de recuerdos, ausencias y transformaciones. El pasado no aparece como una realidad inmutable, sino como una materia frágil que se modifica con el tiempo, que puede persistir en los objetos y espacios o desaparecer de forma casi imperceptible.

Elena Bulet i Llopis, Entrar, 2025. Fotografía digital con flash externo © Elena Bulet i Llopis.
Por último, Cárcel, tacones y libertad , de Luca Gaetano Pira, recupera la trayectoria de Tania Navarro Amo (Barcelona, 1956), una de las últimas mujeres trans supervivientes de la represión franquista y una activista vinculada a la defensa de los derechos de la comunidad LGBTIQA+. El proyecto convierte la memoria individual en memoria política y reivindica una vida marcada por la persecución, pero también por la resistencia y capacidad de construir espacios de libertad. En este caso, fotografiar significa también preservar una historia que durante demasiado tiempo ha sido relegada a los márgenes.

Luca Gaetano Pira, s/t, proyecto Cárcel, Tacones y Libertad, 2025. Fotografía digital © Luca Gaetano Pira.