La Galería Cayón de Madrid reúne hasta el 15 de noviembre ocho obras de José Guerrero (Granada, 1914-Barcelona, 1991) y siete de Esteban Vicente (Turégano, Segovia, 1903-Bridgehampton, Nueva York, 2001) en una exposición que vuelve a situar frente a frente a dos trayectorias fundamentales para comprender la presencia española en la Escuela de Nueva York. La muestra, abierta desde el 10 de septiembre, da continuidad al proyecto presentado durante los meses de junio, julio y agosto en la sede menorquina de la galería, instalada en el antiguo Palacio del Barón de las Arenas y el Cine Victoria.
Madrid, sin embargo, no reproduce aquella selección. Cayón plantea ahora un nuevo diálogo a partir de obras diferentes, con una atención especial a los grandes formatos, donde la intensidad cromática y la dimensión física de la pintura adquieren una particular fuerza. Entre las piezas reunidas destacan además varios lienzos de Guerrero que no habían sido expuestos públicamente desde hacía décadas.

La exposición pone el foco en dos artistas españoles que participaron plenamente de la aventura del expresionismo abstracto americano, aunque lo hicieron desde lenguajes propios y mediante un uso del color especialmente libre y decidido. Guerrero y Vicente compartieron una formación inicial en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y posteriormente viajaron a París, donde entraron en contacto con las vanguardias europeas. Sus caminos los llevarían después a Estados Unidos, en momentos diferentes y condicionados por circunstancias históricas distintas, donde terminarían de consolidar sus respectivas investigaciones abstractas.
Desde comienzos de los años cincuenta ambos quedaron integrados en el ambiente artístico de la primera generación de la Escuela de Nueva York y mantuvieron contacto con algunos de los nombres esenciales de aquel momento, como Willem de Kooning, Mark Rothko, Franz Kline, Robert Motherwell o Jackson Pollock. Pero más allá de las coincidencias biográficas y del contexto compartido, Guerrero y Vicente construyeron dos maneras singulares de entender la abstracción.
