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Exposiciones

Donde nace el agua

Isabel Banal explora en 'Deus' la dimensión física y simbólica del agua, entre el paisaje, la memoria y la fragilidad de un recurso esencial.

Donde nace el agua
bonart olot - 27/09/26

La presencia del agua suele pasar desapercibida hasta que escasea. En Deus , Isabel Banal Xifré toma este elemento esencial como punto de partida para construir una exposición que combina observación del territorio, conciencia ecológica y una reflexión más amplia sobre los conceptos de origen, memoria y conocimiento. La muestra puede visitarse en el Museo de Olot hasta principios de enero.

El título contiene ya una parte importante de la propuesta. Un manantial es el lugar donde el agua emerge después de un recorrido subterráneo que no vemos. Banal convierte este movimiento oculto en una metáfora de la creación: también las ideas, recuerdos y formas de conocimiento tienen un origen a menudo invisible antes de llegar a la superficie. La proximidad fonética entre diez y Dios en catalán introduce, además, una dimensión vinculada al principio creador, sin que el artista necesite convertir a esta asociación en una afirmación cerrada. Es precisamente en esa ambigüedad donde la propuesta adquiere buena parte de su fuerza.

La Garrotxa ofrece un contexto especialmente pertinente para esta reflexión. Fuentes, rieras, ríos y arroyos forman parte de la geografía de la comarca y también de su construcción cultural. El agua ha sido además una presencia recurrente en el imaginario de la Escuela de Olot, donde el paisaje se convirtió en uno de los grandes territorios de representación. Banal recupera este legado, pero no por reiterar una determinada idea de naturaleza, sino por interrogarla desde el presente.

La sequía de los últimos años ha modificado la percepción de ese paisaje. Ríos con menos caudal, fuentes que dejan de brotar y bebederos vacíos hacen visible una realidad que a menudo queda escondida detrás de la idea idealizada del paisaje. En este sentido, Deus no es sólo una exposición sobre el agua, sino también sobre su ausencia y sobre cómo una crisis ambiental transforma nuestra mirada. El agua deja de ser simple elemento natural para adquirir una dimensión política, económica y social.

Los cuatro trabajos que articulan la muestra abordan distintas formas de relación con este recurso. La industrialización y comercialización del agua introducen la tensión entre un bien esencial y su transformación en mercancía. La lluvia plantea la paradoja de un recurso que llega de forma gratuita pero que no siempre sabemos retener o aprovechar. Los pozos dirigen la mirada hacia un agua subterránea que existe fuera de nuestro campo visual, mientras que la pintura abre otra vía de representación: ¿cómo representar el agua sin reducirla a una imagen?

Esta última cuestión es especialmente significativa en una artista que trabaja habitualmente a partir de acciones sencillas, objetos cotidianos, procesos y fragmentos del territorio. En lugar de buscar una representación espectacular de la naturaleza, Banal tiende a desplazar la atención hacia los gestos mínimos y aquellos elementos que permiten detectar las relaciones entre el individuo y su entorno. El agua se convierte así en materia conceptual antes que simplemente visual.

El texto de Maria Josep Balsach que acompaña a la exposición profundiza en esta dimensión subterránea del manantial, entendida como el resultado de un largo recorrido antes de llegar a la superficie. Esta idea permite leer la muestra también como una reflexión sobre los procesos: lo que vemos es sólo el resultado final de una realidad mucho más extensa y compleja. El manantial, en este sentido, no es sólo un lugar físico, sino una imagen del pensamiento.

En la obra de Banal, naturaleza y cultura difícilmente aparecen separadas. El paisaje no es un espacio inocente ni inmutable, sino un territorio moldeado por las prácticas humanas, por los usos económicos, por la memoria y también por las formas de representación artística. Deus sitúa el agua exactamente en este punto de fricción: entre lo natural y lo construido, entre el recurso y el símbolo, entre la presencia y la ausencia.

La trayectoria del artista confirma esta voluntad de trabajar desde la relación con el sitio y con los materiales de la vida cotidiana. Exposiciones como Raíz de tierra , en ACVic, Abismes , en Chiquita Room, Poner mesa , en la Canónica de Vilabertran-Bòlit, o Naturaleza muerta con pasos , en la Fundación Joan Miró, muestran una práctica en la que la observación del mundo se transforma progresivamente en una herramienta crítica.

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