El Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA) presenta Rigor lírico: el hilo no es lo mismo que la línea , una exposición que se adentra en los territorios de la abstracción geométrica a partir de una selección de obra gráfica de sus colecciones. Comisariada por Rosa María Castells, la propuesta plantea un recorrido por las diferentes formas que ha adoptado la geometría a lo largo del siglo XX, desde las investigaciones cinéticas y ópticas hasta las estructuras constructivistas.
La muestra propone entender la línea, forma, color y espacio como elementos capaces de generar una experiencia visual. El rigor que da título a la exposición no implica frialdad. Por el contrario, detrás de cada estructura aparentemente calculada existe una voluntad de explorar qué sucede cuando el orden se pone en movimiento y cuándo una composición racional puede provocar una respuesta sensorial.
El recorrido expositivo se inicia en el París de los años cincuenta, un momento en el que las formas geométricas adquirieron un protagonismo renovado y empezaron a vincularse con una nueva sensibilidad cercana a la apariencia industrial. La luz, efectos ópticos y movimiento se convirtieron en campos de investigación para artistas que buscaban superar la idea de la obra como objeto cerrado y definitivo.

Es en este contexto donde aparecen el op art y el arte cinético, prácticas que obligan al espectador a abandonar una posición pasiva. Las obras dejan de ser únicamente imágenes para convertirse en dispositivos perceptivos. La mirada se mueve, duda, completa e interpreta. El movimiento puede ser físico, pero también puede producirse en el ojo de quien observa.
Esta idea de participación es una de las aportaciones más interesantes de una abstracción que, a simple vista, podría parecer excesivamente normativa. La geometría no está aquí un sistema cerrado, sino una herramienta para cuestionar la percepción. Una línea puede vibrar, una superficie puede parecer desplazarse y una composición estática puede adquirir una inesperada sensación de movimiento.
El segundo gran ámbito de la muestra se sitúa en una tendencia más racionalista, concreta y normativa, vinculada a las investigaciones del constructivismo. Artistas de España, Europa y América experimentaron con formas y volúmenes esenciales para estudiar relaciones entre espacio, movimiento y equilibrio.
En estas obras, la eliminación de lo anecdótico no significa necesariamente una renuncia a la emoción. Lo que cambia es el sitio desde donde esta emoción se produce. El gesto espontáneo deja paso a la construcción; la narración, en la estructura; y la representación del mundo, a una investigación sobre sus leyes internas.
El color, presente o ausente, se convierte así en otro instrumento de construcción. No actúa únicamente como elemento decorativo, sino que modifica las distancias, alterando los pesos visuales y transformando la percepción de las formas. La geometría se convierte en una forma de organizar la mirada y, en un sentido más amplio, en una actitud ante la realidad.
Uno de los aspectos más sugerentes de Rigor lírico es precisamente esa contradicción aparente entre rigor y poesía. Las composiciones parten de un vocabulario reducido —línea, círculo, cuadrado, plano, volumen, color—, pero sus combinaciones generan una enorme diversidad de experiencias. El orden no anula la poesía, sino que puede ser su punto de partida.

La selección proviene principalmente de la Colección Art Siglo XX, en diálogo con obras de la Colección Michael Jenkins y Javier Romero, también del MACA, así como con otras piezas depositadas en el museo. Esta confluencia permite profundizar en la tendencia racionalista y, en especial, en la investigación de Eusebio Sempere, una figura fundamental para entender las conexiones entre geometría, luz y percepción dentro del arte español del siglo XX.
En este sentido, Sempere funciona también como uno de los hilos conductores conceptuales de la exposición. Su obra demuestra que la precisión formal puede convivir con una sensibilidad extraordinariamente lírica. La línea, sometida a una disciplina casi matemática, termina produciendo vibración, luz y movimiento. Es precisamente ahí donde el título de la muestra adquiere todo su sentido: el hilo no es lo mismo que la línea. Uno es materia; la otra es estructura, dirección y posibilidad.
La propuesta del MACA evita, por tanto, presentar la geometría como un lenguaje puramente cerebral. Por el contrario, pone en evidencia su dimensión corporal y perceptiva. El espectador no sólo contempla las obras, sino que participa con su mirada. La distancia, el movimiento, la luz y el tiempo modifican lo que parece una composición fija.