El Tel Aviv Museum of Art presenta Tom Wesselmann: All Out / From the Marie and Jose Mugrabi Collection, una exposición dedicada a una de las figuras fundamentales del Pop Art estadounidense de la década de 1960. La muestra, comisariada por Shahar Molcho, con Alma Lion como comisaria asistente, podrá visitarse del 11 de junio al 26 de diciembre de 2026 y reúne obras que permiten recorrer una etapa decisiva de la trayectoria de Wesselmann (1931-2004).
A través de naturalezas muertas y desnudos fragmentados, planos y monumentales, la exposición aborda la manera en que el artista transformó la tradición pictórica en un momento dominado por la publicidad, las revistas, los medios de comunicación y la cultura del consumo. Sus imágenes, directas y de enorme impacto visual, se mueven entre la intimidad y la exposición, la atracción y la incomodidad, planteando una reflexión sobre la forma en que el cuerpo y el deseo son representados dentro de la cultura de masas.

Tom Wesselmann, Mouth #14 (Marilyn), 1967, © 2026 Estate of Tom Wesselmann / Artists Rights Society (ARS), NY.
Nacido en Cincinnati, Ohio, en 1931, Wesselmann creció en una familia de clase media y comenzó estudiando Psicología. Su trayectoria, sin embargo, tomaría un rumbo diferente cuando fue llamado a filas durante la Guerra de Corea. Durante su servicio militar, entre 1951 y 1953, empezó a realizar dibujos y caricaturas para sus compañeros. Aquella experiencia se convertiría en un punto de inflexión y acabaría orientando su vida hacia el arte.
Tras abandonar el ejército, se trasladó a Nueva York y estudió en Cooper Union, donde entró en contacto con la generación de artistas del Expresionismo Abstracto que dominaba entonces la escena estadounidense, entre ellos Jackson Pollock, Willem de Kooning y Mark Rothko. Frente a la intensidad gestual y expresiva de aquella pintura, Wesselmann desarrolló un lenguaje figurativo de contornos definidos, sensual y de gran presencia visual. Su imaginario encontró buena parte de su materia prima en las vallas publicitarias, las revistas y los productos de consumo, elementos que transformó en imágenes personales y fácilmente reconocibles.
La revolución sexual de los años sesenta constituye otro de los contextos fundamentales para comprender su obra. Wesselmann trabajó en un momento de transformación de las normas sociales y de creciente apertura hacia la sexualidad y la representación del cuerpo. Sus obras exploran precisamente la tensión entre lo privado y lo público, entre el erotismo y su representación artística y entre el deseo y la mirada del espectador.

Tom Wesselmann, Still Life #34, 1963, © 2026, Estate of Tom Wesselmann / Artists Rights Society (ARS), NY.
Esta dimensión adquiere una nueva lectura en el presente. En un contexto marcado nuevamente por discursos conservadores, restricciones y debates sobre la censura, las imágenes de Wesselmann continúan planteando preguntas sobre el poder de la mirada, la representación, el cuerpo y su lugar dentro de la cultura contemporánea.
Entre las décadas de 1960 y 1970, el artista desarrolló algunas de sus series más reconocidas, como Still Life, Great American Nude y Bedroom Paintings. En ellas combinó fragmentos de la vida doméstica, cuerpos femeninos y masculinos y referencias procedentes de la historia del arte. Su mirada hacia los grandes maestros de la modernidad fue especialmente importante, con Henri Matisse como una de sus principales referencias. De sus desnudos femeninos tomó un modelo en el que color, cuerpo y sensualidad podían funcionar conjuntamente.

Foto: Elad Sarig.
En el universo de Wesselmann, el desnudo rara vez funciona como un retrato individual. El cuerpo se convierte en un conjunto de símbolos y signos: labios, pechos, cigarrillos, muebles y objetos cotidianos que, unidos, construyen composiciones suspendidas entre la idealización, la ironía y una mirada crítica hacia la sociedad del espectáculo.
La exposición del Tel Aviv Museum of Art se concentra especialmente en los quince años comprendidos entre 1960 y 1975, aunque amplía su recorrido mediante el diálogo con artistas de su generación, como Andy Warhol, y con creadores contemporáneos como Mickalene Thomas. Estas conexiones permiten observar cómo las imágenes desarrolladas por Wesselmann durante la segunda mitad del siglo XX han continuado transformándose y adquiriendo nuevos significados.