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Exposiciones

Anselm Kiefer lleva el peso de la historia en el Centro de Arte Hortensia Herrero

Once obras recorren su universo monumental y matérico en una exposición que conecta memoria, mitología, literatura, música y paisaje.

Anselm Kiefer lleva el peso de la historia en el Centro de Arte Hortensia Herrero
bonart valencia - 24/08/26
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El Centro de Arte Hortensia Herrero acoge hasta el 25 de octubre de 2026 una exposición dedicada a Anselm Kiefer, uno de los grandes nombres del arte contemporáneo europeo y un artista que ha convertido la memoria, la historia y la materia en los principales ejes de su lenguaje. La muestra, abierta del 29 de abril al 25 de octubre, ocupa seis galerías del espacio valenciano y reúne once obras, cuatro de las cuales forman parte de la colección permanente.

La exposición permite adentrarse en un universo monumental en el que pintura, escultura y arquitectura se confunden. Kiefer trabaja con superficies densas, marcadas por capas, grietas, texturas y materiales que evocan el paso del tiempo y la fragilidad de la memoria. Paja, plomo, ceniza, suelo, madera o elementos vegetales forman parte habitual de su vocabulario, convirtiendo las obras en territorios físicos que parecen haber soportado las mismas heridas que la historia que representan.

Su obra parte a menudo de un diálogo entre pasado y presente. La historia alemana, la mitología clásica, la literatura, la filosofía, la música y el paisaje aparecen como fuentes de un imaginario que evita las lecturas simples e invita a reflexionar sobre la destrucción, memoria, identidad y reconstrucción.

En las salas del Centro de Arte Hortensia Herrero, estas preocupaciones se despliegan a través de obras inspiradas en mitos clásicos y en textos de poetas como Charles Baudelaire, Walther von der Vogelweide y Rainer Maria Rilke. La música también ocupa un espacio destacado en su universo, con referencias a composiciones como Der Tod und das Mädchen ( La muerte y la doncella ) de Franz Schubert.

La experiencia propuesta es, por tanto, más cercana a un recorrido por un paisaje mental que a una sucesión convencional de pinturas. Las grandes dimensiones, la densidad de los materiales y la carga simbólica de las piezas generan una atmósfera inmersiva en la que el visitante se encuentra frente a obras que hablan del tiempo no sólo a través de su contenido, sino también mediante su propia materialidad.

Kiefer es un artista especialmente interesado en lo que queda después de la destrucción. Sus obras parecen ruinas, archivos o paisajes arqueológicos en permanente transformación. El plomo, material recurrente en su producción, adquiere así una doble condición: es peso y memoria. La superficie deja de ser un simple soporte para convertirse en un espacio en el que se acumulan capas de historia.

Esta forma de entender el arte ha llevado a Kiefer a intervenir en algunos de los espacios más emblemáticos de la cultura occidental. En 2007 se convirtió en el primer artista, desde Georges Braque, en recibir el encargo de crear una instalación permanente para el Museo del Louvre de París. Once años más tarde, en 2018, su escultura Uraeus se presentó frente al Rockefeller Center de Nueva York, en una intervención site-specific que ponía en diálogo la monumentalidad de la pieza con la arquitectura urbana.

Su vínculo con Francia se reforzó en el 2020, cuando el presidente Emmanuel Macron le encargó una instalación permanente para el Panteón de París, uno de los grandes monumentos de la memoria francesa.

La trayectoria de Kiefer está marcada, en definitiva, por esta voluntad de confrontar el arte con lo que la historia deja atrás. Sus obras no buscan simplemente representar al pasado, sino hacerlo presente a través de la materia. En Valencia, las once piezas reunidas en el Centro de Arte Hortensia Herrero ofrecen la oportunidad de entrar en este complejo territorio, donde la literatura se encuentra con la música, el mito con la historia y el paisaje con la memoria.

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