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La batalla por la Colección Gelman enfrenta patrimonio, propiedad y circulación del arte mexicano

Defensores del legado artístico del siglo XX cuestionan la salida internacional de una colección con obras de Frida Kahlo, Diego Rivera y otros grandes maestros mexicanos.

La batalla por la Colección Gelman enfrenta patrimonio, propiedad y circulación del arte mexicano
bonart méxico df - 23/07/26

La salida de México de una de las colecciones privadas más importantes del arte mexicano del siglo XX ha abierto un intenso debate sobre la protección del patrimonio cultural, la transparencia institucional y los límites de la circulación internacional de obras consideradas de especial relevancia histórica.

El colectivo Defendamos la Colección Gelman ha presentado tres demandas contra el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), organismo encargado de autorizar los permisos de exportación de piezas protegidas por la legislación mexicana, al considerar que existen dudas sobre la base legal que permite trasladar temporalmente al extranjero parte de este conjunto artístico.

Las acciones legales, interpuestas los días 29 de junio y 1 de julio, coinciden con los preparativos de una gira internacional de dos años que llevará la colección fuera de México, comenzando en España. Los integrantes del colectivo sostienen que algunas de las obras incluidas tienen la consideración de 'monumentos artísticos', una categoría que implica restricciones especiales respecto a su conservación, movilidad y salida del país.

Una colección histórica nacida en el México de los años cuarenta

La Colección Gelman fue reunida a partir de la década de 1940 por el productor cinematográfico de origen judío Jacques Gelman y su esposa Natasha Zahalka, grandes impulsores del arte moderno mexicano. Durante décadas, el conjunto se convirtió en una referencia internacional para entender la evolución artística del país durante el siglo XX.

Actualmente denominada Colección Gelman Santander, reúne 161 obras de figuras fundamentales como Frida Kahlo, Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros y María Izquierdo.

Entre sus piezas más reconocidas se encuentran los óleos de Kahlo Autorretrato con monos (1943) y Diego en mi mente (1943), obras que forman parte del imaginario internacional asociado al arte mexicano moderno.

En enero se anunció que la colección pasaría a estar administrada por la Fundación Santander Bank mediante un acuerdo institucional de cinco años. El pacto reveló además que una parte de la propiedad había estado vinculada desde 2023 a la familia Zambrano, conocida por su actividad empresarial en el sector cementero.

El viaje europeo que encendió la polémica

La primera parada de la gira será en el norte de España, dentro del programa inaugural de Faro Santander, el nuevo espacio cultural impulsado por el banco, cuya apertura está prevista para septiembre. Posteriormente, la colección viajará a la Fundación Beyeler en Basilea y al Museo Nacional de Noruega, antes de regresar a México en 2028 para una exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.

Mientras tanto, parte del conjunto puede verse actualmente en el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México, donde 68 piezas están expuestas al público mexicano por primera vez en casi veinte años dentro de la muestra Modern Stories: Emblematic Works from the Gelman Santander Collection, que cerrará sus puertas el 19 de julio.

Petición de mayor transparencia

La controversia comenzó a crecer en marzo, cuando cientos de profesionales del sector cultural mexicano firmaron una carta abierta reclamando mayor claridad sobre el proceso de exportación, especialmente en relación con las obras de Frida Kahlo.

"Resulta sorprendente la diferencia entre los esfuerzos realizados para recuperar patrimonio arqueológico mexicano y la facilidad con la que se permite la salida de obras fundamentales del arte nacional", señalaba el documento, que alertaba sobre la importancia de preservar piezas vinculadas a la identidad cultural del país.

El historiador del arte Francisco Berzunza y otros impulsores del colectivo Defendamos la Colección Gelman comenzaron entonces a investigar la situación jurídica de las obras, cuestionando aspectos relacionados con la propiedad, la gestión y las condiciones de la exportación temporal.

Entre sus dudas figura la operación de adquisición realizada en 2023 por la familia Zambrano al albacea de Natasha Zahalka, Robert Littman. El colectivo sostiene que Littman habría pasado posteriormente a ejercer funciones de conservación y gestión de la colección, además de mantener vínculos con su propiedad, una situación que consideran poco transparente.

INBAL defiende la legalidad del acuerdo

Ante las críticas, el INBAL ha asegurado que la salida de las obras cumple con la legislación mexicana y que la colaboración con la Fundación Santander Bank no supone una venta ni una transferencia de propiedad a instituciones extranjeras.

"El acuerdo se limita a la investigación, conservación y programación cultural internacional. No implica la transferencia de propiedad o la venta de ninguna obra de arte a instituciones extranjeras", afirmó el organismo, explicando que el nombre Colección Gelman Santander responde únicamente a la alianza institucional establecida.

Por su parte, la Fundación Santander Bank ha declarado que respetará en todo momento las leyes mexicanas y que las obras regresarán al país tras finalizar la gira internacional.

La disputa abre así un debate más amplio sobre el equilibrio entre la difusión internacional del patrimonio artístico y la protección de las colecciones que forman parte de la memoria cultural de una nación. La Colección Gelman, convertida ahora en símbolo de esta discusión, se sitúa en el centro de una cuestión clave para el mundo del arte contemporáneo: quién decide dónde debe estar el patrimonio y bajo qué condiciones puede viajar.

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