La galería Durban Segnini Gallery, en colaboración con Alonso Garcés Galería, presenta The Silent Paths, una exposición que pone en diálogo las obras de los artistas venezolanos Carlos Medina (1953) y Pedro Tagliafico (1944-2020). La muestra, que podrá visitarse del 11 de abril al 7 de agosto de 2026, propone un recorrido por dos trayectorias singulares que exploran los límites entre lo visible y lo invisible, entre la presencia física y aquello que solo puede ser intuido.
La exposición coincide con la celebración de los 50 años de carrera artística de Carlos Medina y recuerda su primera muestra con Galería Durban en Caracas durante la década de los ochenta. A través de una selección de obras de ambos creadores, The Silent Paths establece una conversación alrededor del espacio, la geometría y la capacidad del arte para sugerir realidades que escapan a la percepción inmediata.

Las obras de Medina se articulan a partir de estructuras casi inmateriales que evocan fuerzas invisibles presentes en el universo. Desde los años setenta, el artista ha investigado la presencia de los neutrinos, partículas elementales de masa casi inexistente capaces de atravesar la materia sin dejar huella. Esta aproximación científica y poética se traduce en dibujos espaciales, esculturas e instalaciones donde la materia se convierte en un frágil vehículo hacia lo intangible.
Sus Dibujos espaciales y sus intervenciones transparentes, como Clouds and Rain, buscan representar aquello que parece imposible de representar: energías, movimientos y presencias que permanecen ocultas pero que forman parte de nuestra experiencia del mundo.
Por su parte, Pedro Tagliafico desarrolló una investigación constante sobre la línea como punto de partida y como límite. Sus retículas geométricas nacen de un proceso meditado y repetitivo en el que las estructuras aparecen, se transforman y desaparecen, generando espacios abiertos a la reflexión. Sus composiciones exploran la relación entre orden y vacío, entre construcción y disolución, en un movimiento continuo hacia la idea de infinito.
La exposición plantea así un espacio de contemplación pausada, donde las obras no imponen significados cerrados, sino que invitan al espectador a descubrir recorridos silenciosos. Medina y Tagliafico construyen caminos que no están señalados de forma explícita, sino que aparecen a través de la intuición: trayectorias sutiles entre la forma y su desaparición, entre lo que está presente y aquello que permanece oculto.