El primer Plenario del Sistema Público de Equipamientos de Artes Visuales (SPEAV) ha marcado un punto de inflexión en la consolidación de una red que aspira a reforzar el papel de las artes visuales contemporáneas como herramienta de transformación social. Celebrada en el Auditorio del Convento del MACBA, el encuentro ha reunido a cerca de ochenta representantes de equipamientos, centros de creación, fundaciones, galerías y asociaciones profesionales en una jornada dedicada a repensar el papel de la cultura en un contexto de crecientes desafíos sociales y democráticos.
Bajo el lema Principios activos. Cultura y derechos para la salud democrática , el plenario, impulsado por el Departamento de Cultura a través de la Dirección General de Derechos Culturales, Creación y Bibliotecas, ha situado en el centro del debate dos cuestiones inseparables: los derechos culturales como derechos fundamentales de la ciudadanía y la contribución de las artes visuales al bienestar individual, colectivo y comunitario.
En la inauguración, la consejera de Cultura, Sònia Hernández, reivindicó las artes visuales como "una herramienta esencial para entender y transformar el mundo", destacando que el SPEAV representa un instrumento estratégico para garantizar el acceso universal a la cultura y avanzar hacia un modelo más equilibrado territorialmente. Según Hernández, la red vive "un momento de crecimiento y madurez", y la celebración de este primer plenario simboliza la voluntad de fortalecer los vínculos entre instituciones y profesionales del sector.
La jornada, conducida por el director general de Derechos Culturales, Creación y Bibliotecas, Xavier Fina, se estructuró en dos grandes bloques de debate que pusieron en relación a prácticas artísticas, investigación, educación y comunidad.
El primer espacio de reflexión abordó las conexiones entre las artes visuales y la salud comunitaria. El profesor e investigador Sergi Blancafort y la médica de familia Montserrat Verdú Arnal presentaron el proyecto Intra-acciones , una iniciativa desarrollada conjuntamente por el CAP Poblenou, el Instituto Maria Espinalt y La Escocesa que explora nuevas formas de colaboración entre creación artística, educación y salud pública. La propuesta ejemplifica cómo los procesos creativos pueden convertirse en espacios de participación, cuidado y cohesión social.
La mirada de los creadores tomó el relevo en una conversación moderada por el gestor cultural José Antonio Delgado, con las aportaciones del artista y docente Gemma París y de Felipe G. Gil, fundador de Zemos98. Los participantes reivindicaron el potencial de las prácticas artísticas para generar procesos de mediación cultural capaces de construir pensamiento crítico, fomentar la participación ciudadana y reforzar el compromiso colectivo.
El segundo bloque profundizó en la dimensión de los derechos culturales. Javier Rodrigo, investigador y codirector de Transductores, y el artista Quim Packard compartieron experiencias que demuestran cómo la mediación artística puede convertirse en una herramienta efectiva de trabajo comunitario y de inclusión.
Posteriormente, la comisaria Amanda Cuesta moderó una conversación con Nerea Campo y Mar Sureda sobre los obstáculos que todavía dificultan el ejercicio de los derechos culturales, especialmente en entornos rurales y entre colectivos minorizados. Las intervenciones coincidieron en señalar que el acceso a la cultura constituye un indicador de calidad democrática y una condición indispensable para construir sociedades más igualitarias.
Uno de los momentos destacados del plenario fue la presentación de los nuevos Baremos Profesionales elaborados por el Departament de Cultura, a cargo de la curadora y crítica Montse Badia. El informe establece criterios orientativos para mejorar las condiciones de contratación de los profesionales de las artes visuales, promover una mayor transparencia en las relaciones laborales y contribuir a la sostenibilidad de un sector que a menudo ha denunciado la precariedad de sus condiciones de trabajo.
Más allá del debate, el encuentro ha servido también para consolidar la identidad del Sistema Público de Equipamientos de Artes Visuales, estructura que articula los principales centros públicos dedicados al arte contemporáneo en Cataluña. El MACBA ejerce su función de centro de referencia, acompañado por los ocho grandes centros territoriales —ACVIC, Bòlit, La Fabra Centro de Arte Contemporáneo, M|A|C Mataró Arte Contemporáneo, Mèdol, Centro de Arte La Panera, Lo Pati y Tecla Sala— así como una extensa red de más de una veintena de espacios locales.
El objetivo del sistema es reforzar la cooperación entre equipamientos, compartir recursos, impulsar programaciones conjuntas y garantizar una oferta artística contemporánea más accesible y equilibrada territorialmente. En definitiva, una red concebida para convertir a la cultura en un derecho efectivo y no sólo en una oportunidad puntual.