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Ucrania entre la guerra y la memoria: Kiev reconfigura sus símbolos en medio del conflicto

El antiguo pedestal de Lenin podría albergar una estatua de Iván Mazepa mientras el país redefine su identidad histórica en plena guerra con Rusia.

Ucrania entre la guerra y la memoria: Kiev reconfigura sus símbolos en medio del conflicto
bonart kiev - 30/06/26

La guerra en territorio ucraniano continúa sin una resolución a la vista, consolidándose como uno de los conflictos armados más prolongados y devastadores de Europa en el siglo XXI. Iniciada con la invasión rusa en febrero de 2022, la contienda ha evolucionado hacia una guerra de desgaste en la que las líneas del frente apenas experimentan cambios significativos, mientras ambos bandos intensifican el uso de artillería, misiles de largo alcance y, de forma cada vez más determinante, sistemas no tripulados.

A lo largo de 2026, distintos análisis coinciden en que el conflicto ha entrado en una fase de estancamiento operativo, aunque no de inactividad. Rusia mantiene el control de aproximadamente una quinta parte del territorio ucraniano, mientras Ucrania combina estrategias defensivas con ataques puntuales a infraestructuras logísticas en zonas ocupadas y en territorio ruso.

En ciudades como Kiev, la vida cotidiana oscila entre la normalidad cultural —festivales, actividades artísticas y espacios de ocio— y la constante amenaza de ataques, una dualidad que refleja la resistencia social frente a una guerra que, pese a su prolongación, sigue marcando profundamente la realidad política, económica y emocional del país.

Un pedestal que en su día sostuvo una monumental estatua de Lenin en Kiev —y que permanece vacío desde 2013— podría volver a ocupar un lugar simbólico en el paisaje urbano de la capital ucraniana, esta vez dedicado a Iván Mazepa, figura histórica del siglo XVII y considerado por muchos en Ucrania como un héroe nacional.

Durante casi seis décadas, una escultura de Vladimir Lenin, de unos 12 pies de altura y realizada en cuarzo rojo, dominó la intersección de dos de las principales arterias de la ciudad. Su derribo se produjo en el contexto del levantamiento del Euromaidán, cuando una ola de protestas marcó un punto de inflexión político y social en el país. En los años posteriores, el proceso de descomunización impulsado por las autoridades ucranianas llevó a la prohibición de los símbolos soviéticos, incluidos los monumentos dedicados a Lenin. Según datos recogidos por The New York Times, si en 1991 existían alrededor de 5.500 estatuas de Lenin en Ucrania, para 2017 ya no quedaba ninguna en pie.

En este contexto de reconfiguración simbólica del espacio público, el presidente Volodímir Zelenski propuso recientemente —durante un discurso con motivo del Día de la Constitución de Ucrania— que un busto de Mazepa ocupe el lugar que dejó el monumento derribado. A través de su cuenta en la red social X, Zelenski subrayó que Mazepa, quien lideró el Hetmanato cosaco entre 1687 y 1709, merece un reconocimiento escultórico en la capital, reforzando así su presencia en el relato histórico nacional ucraniano.

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