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Exposiciones

Guggenheim Bilbao: Jasper Johns 
en perspectiva

Jasper Johns como bisagra: del ardor del expresionismo abstracto al giro frío hacia el Pop y el minimalismo en el arte estadounidense de posguerra.

Jasper Johns, Diana (Target), 1961, The Art Institute of Chicago. Donación de la Edlis Neeson Collection © Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026 Foto Jamie Stukenberg, Professional Graphics Inc., Rockford, Illinois
Guggenheim Bilbao: Jasper Johns 
en perspectiva
Rosa Gutiérrez bilbao - 03/06/26

Con un par de pelotas

En 1960, Jasper Johns realiza Painting with Two Balls, un lienzo abstracto que imita los trazos gestuales de la Action Painting, pero trabajados con la técnica de la encáustica y
el collage, a los que añade un elemento aparentemente incongruente: dos pelotas de madera encajadas en una abertura de la tela. Estas pelotas contenían una alusión irónica a los pintores de la generación anterior, los del expresionismo abstracto, y a su tan cacareada virilidad. En sus célebres reuniones en la Cedar Tavern de Greenwich Village, adonde el grupo de Nueva York acudía asiduamente a beber, intercambiar ideas y buscar aventuras amorosas, los expresionistas, que alardeaban de potentes “machos sexuales”, solían comentar que un buen cuadro debía tener “un par de pelotas”.

Pocos años antes, a mediados de los 50, Johns había comenzado sus hoy famosas series
de banderas (Flag, 1954-55) y dianas (Target with Four Faces, 1955), números (Gray Numbers, 1958) y letras (Alphabet, 1959), después de mapas (Map, 1961), imágenes icónicas ejecutadas con una factura irónicamente arrebatada que jugaban al equívoco de la identificación entre el motivo y la representación, la abstracción y la figuración, el cuadro y el signo o emblema al que aludían. Y en la misma década llevaría a cabo sus primeras obras tridimensionales que reproducían linternas (Flashlight, 1958) o bombillas (Light Bulb, 1958), seguidas de otras que replicaban latas de cerveza o botes para los pinceles (Painted Bronze, 1960), piezas que se movían en un espacio ambiguo entre la escultura y el objeto. Toda una iconografía de la facticidad, inspirada en el ready-made duchampiano, que desbrozaría el camino al arte de la apropiación y de la estetización de lo vulgar del Pop Art.

  • Jasper Johns, Mapa (Map), 1961, The Museum of Modern Art, Nueva York.
    Donación de Mr. y Mrs. Robert C. Scull, 1963 © Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026  © 2026 Digital image, The Museum of Modern Art, New York/Scala, Florence.

El enfriamiento

Con estas obras, así como con sus assemblages y collages de los mismos años, cercanos a las Combine Paintings de su colega y compañero sentimental Ro- bert Rauschenberg, Johns daba acta de defunción definitiva al expresionismo abstracto, que había dominado la posguerra mundial, y abría el paso a las nuevas tendencias frías de la década de los 60: la abstracción postpictórica, el minimalismo, el pop.

De un arte de la acción y la emoción, del dripping y los trazos vigorosos y enérgicos
de un Pollock, un Motherwell o un Kline, pasaríamos a la racionalidad y el control, la factura limpia y sin huellas de la cool abstraction de un Ad Reinhardt, un Kenneth Noland o un Frank Stella. El exceso y el barroquismo de un Jackson Pollock eran sustituidos por la simplicidad y el reduccionismo de la Post-Painterly Abstraction o el Minimal. A la subjetividad y la expresividad de la Action Painting sucedería la impersonalidad y la asepsia del Pop Art, al individualismo y la exaltación de la originalidad, un arte basado en la copia, la imitación, el kitsch. Los pintores de acción eran productores; los pop consumidores. Si el pintor expresionista encarnaba la pasión, la fuerza, la masculinidad —esto es, las virtudes del Vir Heroicus Sublimus del célebre cuadro de Barnett Newman—, el artista pop personificaba la frigidez y la homosexualidad —es el caso de Warhol, Hockney o los mismos Rauschenberg y Johns. Quedaba atrás, en definitiva, la oscura nación que había vivido la posguerra mundial y el mccarthysmo, para saludar a la flamante América de la prosperidad y el consumo de los años 60.

  • Jasper Johns, Souvenir, 1964, Colección del artista © Jasper Johns, VEGAP, Bilbao, 2026
    Art Institute of Chicago, photo by Jamie Stukenberg, Professional Graphics, Inc., Rockford, Illinois.

Una mirada retrospectiva

Comisariada por Enrique Juncosa, la retrospectiva que presenta el Museo Guggenheim de Bilbao, Jasper Johns: The Night Driver recorre cinco décadas de la trayectoria de este artista bisagra entre generaciones y tendencias, desde sus icónicas piezas neodadaístas de los años 50 –banderas, dianas, assemblages y esculturas-objeto– hasta su producción más reciente de los 90 y 2000. Una oportunidad de revisitar su trabajo más conocido, insertándolo en una línea temporal más dilatada, y de verificar su evolución posterior a través de las obras más contemporáneas y desconocidas. Jasper Johns en toda su amplitud de tono, Jasper Johns en perspectiva.

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