2-FVC_Antoni-Forcada_Anuncis-digitals_Bonart_817x88_v4

Exposiciones

Lúa Coderch: el ojo cerrado

Entre la ceguera y la revelación, Lúa Coderch convierte el ojo encerrado en una metáfora de la memoria, la percepción y la necesidad de imaginar nuevas formas de mirar al mundo.

Foto Pau Bruguera.
Lúa Coderch: el ojo cerrado

La Fundación Vila Casas en el museo Can Framis ha inaugurado un nuevo espacio expositivo que acogerá propuestas especiales. Se inaugura con Lúa Coderch, que obtuvo el premio ARCO 2025 Antoni Vila Casas. El premio suponía la adquisición de obra y una futura exposición del artista en este nuevo espacio del museo.

La instalación consta de seis estímulos relacionados. Dice Lúa Coderch que nos encontramos en el interior de un ojo. Nos dice que el ojo está cerrado y debemos mirar hacia adentro.

El primer estímulo lo vemos en el exterior: adherido a una cortina que oscurece la sala hay un párpado de pelo sintético. El espeso cortinaje no deja entrar la luz del gran ventanal en la sala, pintada de rojo, una clara alusión a la sanguinidad. El segundo estímulo es un vídeo en el que el artista, en voz en off, explica a su hijo algunos secretos maravillosos de la naturaleza. Entre todos ellos, una rama con dos hojas que son dos ojos. La realidad incorpora el imaginario y la leyenda de la mártir cristiana Lucía de Siracusa, pintada por Francesco del Cossa en el siglo XV. Esta extirpación sacrificial de los ojos le sugiere la necesidad de un renacimiento de la visión. Sea ésta en su aspecto visionario o como los ojos que están por venir. Los ojos de la renovación de la mirada sobre el mundo.

El tercer estímulo es una impresión sutil de un dibujo sobre otro cortinaje. Éste reproduce una de las formas características de las que vemos cuando los ojos están cerrados: vasos sanguíneos, cuerpo vítreo, fosfenos, moscas, filamentos y una especie de paramecios que se mueven sin cesar. Lúa Coderch ha escogido una forma arbórea, una minúscula rama, para reproducirla en el textil.

El cuarto estímulo sale un poco de la narración porque son solo unos cubos, pequeñas esculturas minimalistas y geométricas que sirven de asientos para visionar el vídeo.

El quinto estímulo es una mini vitrina que recoge la fosilización del instante en el que un rayo impacta con la arena y se petrifica. La fulgurita es el nombre de esta materia creada en un instante, en un nanosegundo de la luz impactante contra el sílice.

La sexta y última son dos impresiones sobre papel de una imagen del tronco cortado de un pino con carga sentimental para el artista y sus círculos concéntricos, quienes señalan el crecimiento. El tacto del recién cortado tronco desprendía la humedad de una herida y esto le remite a la cicatriz de una herida propia que el artista tiene sobre la piel con forma de ojo.

Lúa Coderch ha hecho con esta instalación una suma de lo personal y de lo epocal. Por un lado, implicación emocional, recuerdos y experiencia carnal; por otro, un intento de retratar nuestra época y proponer alguna solución de futuro, cuando dice: “No son míos los ojos nuevos que brotan, son los ojos que están por venir”.

  • Foto Pau Bruguera.

Más allá de la mirada personal de Lúa Coderch, su propuesta debe referenciarse con una preocupación que periódicamente aparece como una de las causas del desasosiego humano; me refiero al cuerpo y, más concretamente, al ojo ya la pérdida de la visión.

Últimamente, debido a la generosidad de la compañera Pilar Parcerisas, he tenido la ocasión de presentar su libro “Tàpies y la ceguera” (SM Edicions) en tres ocasiones, una de ellas en el museo Tàpies, coincidiendo con la exposición del centenario. Borja-Villel, en el texto de presentación de la exposición conmemorativa, resaltaba el papel de los ojos y la ceguera debido a una enfermedad ocular, una maculopatía. Borja-Villel, en el texto de presentación de la exposición, recoge una declaración de Tàpies: «¡Empecé pintando ojos y acabaré pintando ojos!». Esta voluntad la confirma Pilar Parcerisas cuando asegura que los ojos y párpados del final no son una rareza, que están ahí desde Dau al Set.

Uno de los momentos culminantes del libro es la parte dedicada al fotógrafo ciego Evgen Bavčar, ya que Pilar facilitó y vivió en primera persona la visita que el fotógrafo realizó a Antoni Tàpies en 1998.

El tráfico entre siglos que tanto me interesa reflejó el interés por este fotógrafo y por la ceguera, tal y como consta en la exposición “Cegueses” (1997), con comisariado de Glòria Bosch durante cuatro meses en el Museo de Arte de Girona, en la Casa de Cultura y en el hospital Josep Trueta, y en la que participaron alumnos de la Escuela Mas.

Hacia los años noventa se centró la atención en el tema de la ceguera, seguramente a raíz de la exposición que organizó Jacques Derrida en el Museo del Louvre en 1990: “Memorias de ciego: el autorretrato y los escombros”, un mensaje muy claro a favor de que la artista debe sacar la vista de la vista de la vista de la invisible.

Estos mismos límites entre imaginación y realidad del ojo cerrado son el tema principal de esta magnífica instalación de Lúa Coderch. Su propósito es diverso, como es diverso y al mismo tiempo enriquecedoramente contradictorio el pensamiento actual. En este sentido encontramos una oda en la mirada interior, intuitiva, que vaya más allá del sentido de la visión, un ojo cerrado, pero a la vez y necesariamente un canto a la percepción intensa y atenta de la mirada hacia el exterior: flores, naturaleza o chorro petrificado. También, por un lado, un elogio del presente visto con atención, pero al mismo tiempo una voluntad profética de mejora del mundo, en palabras de Lúa Coderch: "Necesitamos imaginar mundos que todavía sean habitables, que sean más amables y más justos que los que conocemos. Sin esto no es posible la acción".

Nos queda el enigma de saber si la mirada del ojo cerrado, la visión interior, necesita o no que las circunstancias que le rodean sean mejores. Pienso en los ojos negados de los místicos, en la austeridad de los monasterios, en la no-acción, en Bodhidharma cortándose los párpados y en el gozo de la no-visión. Pronto lo sabremos.

banner-automobil-180x180BONART-BANER-WEB

Te pueden
interesar
...

banner-bonart