El Museo Etnológico y de Culturas del Mundo, en colaboración con el National Ainu Museum de Shiraoi, propone un viaje único al corazón del pueblo ainu con su primera exposición en el país, del 18 de diciembre al 14 de junio de 2026. Los ainus, habitantes originarios del norte del archipiélago japonés Kuriles—, han visto cómo, a lo largo del tiempo, su presencia ha sido reducida frente a la mayoría étnica japonesa, los wajin. La palabra aynu, en su lengua, significa simplemente "ser humano", un recordatorio de su conexión íntima con los kamuy, los espíritus-divinidades que habitan el mundo.
Para comprender la riqueza de la cosmovisión ainu, es necesario mirar tanto su pasado como el presente. Desde mediados del siglo XIX, con el impulso modernizador de Japón, el pueblo ainu ha tenido que defender su identidad, su lengua, sus tradiciones y su forma única de ver el mundo. Hoy, muchos continúan esta lucha, trabajando para revitalizar y proyectar su cultura, no sólo en Hokkaidō —donde todavía se concentra gran parte de la población— sino también en Japón y en el mundo.

La exposición, con equipo comisarial de Queralt Casado, Takanori Nakai, Kazuyoshi Sasaki, Yuichi Uchida y Ricard Bru, se extiende más allá de la sala de temporales, ocupando espacios anexos que invitan a los visitantes a sumergirse en la lengua, la historia y la vida de los ainus, desde la tradición más antigua hasta las expres. Es un recorrido que celebra un pueblo que, pese a sus adversidades, conserva su legado y lo proyecta hacia el futuro con orgullo y esperanza.
Los ainus han vivido durante siglos en contacto con pueblos de Japón, Rusia y China, asimilando influencias diversas sin perder su identidad. Los primeros mapas, dibujos y fotografías de los siglos XVII al XX dejan testimonio de una cultura rica y compleja. El escultor catalán Eudald Serra, durante su estancia en Hokkaidō en 1947, entró en contacto con los ainus, inspirándose en sus tradiciones y en el interés por su antropología, estableciendo un vínculo que perdura con el Museo Etnológico de Barcelona.
La lengua ainu, con sus dialectos e historias orales llenas de kamuy, héroes y humanos, es clave para comprender su cosmovisión, a pesar de estar en peligro crítico. Los ainus habitan Hokkaidō desde hace milenios, con una vida basada en la caza, la pesca y la recolección, alterada por la llegada de wajin y rusos, la colonización japonesa y las políticas de asimilación, que limitaron su cultura y lengua.
Cada ser y objeto tiene un rebaño, un espíritu, y los kamuy, espíritus-divinidades, influyen en la vida humana asumiendo formas naturales. Hoy, los artistas ainus combinan técnicas tradicionales y expresiones contemporáneas para transmitir su identidad, tejiendo pasado y presente en un mismo legado vivo.