La pintura de Josep Navarro Vives encuentra en su geometría un lenguaje de precisión y en el blanco un territorio de investigación que trasciende la dimensión cromática. La repetición, el ritmo y la estructura se convierten en los ejes de una obra que, desde la abstracción geométrica, exploró las posibilidades de la modernidad con una confianza singular. Esta investigación centra a Josep Navarro Vives. Blancs , una exposición comisariada por Alex Mitrani que el Centro de Études Catalanes de la Sorbonne Université presenta en París del 5 de noviembre de 2026 al 23 de enero de 2027.
Navarro Vives fue uno de los representantes más consistentes de la abstracción geométrica en Cataluña, especialmente durante la segunda mitad de los años sesenta y la década siguiente, en un territorio plástico cercano al arte concreto y al Op Art. Su obra participa de una voluntad de investigación formal que, lejos de limitarse al ejercicio compositivo, encuentra en su estructura y repetición un campo de posibilidades expresivas. El blanco, recurrente a lo largo de su producción, se convierte en uno de los elementos que mejor permiten comprender esta investigación.
Su pintura se articula a partir de una necesidad de concentración sistemática pero también de una predisposición a la evolución y al cambio. Durante los años setenta, el artista exploró la idea de estructura y repetición mediante una abstracción singular, para la que desarrolló sus propias herramientas pictóricas. Esta voluntad de investigación sitúa a su obra en un espacio de tensión entre el orden y la transformación, entre la construcción rigurosa y la posibilidad que cada variación introduce en el sistema.

En ese contexto, los blancos adquieren una significación que va más allá de su condición cromática. Pueden entenderse como una forma de centrar la mirada en la estructura, de hacer emerger una arquitectura visual de ritmo elegante y de favorecer una experiencia perceptiva en la que la pintura se despliega a través de sus propias relaciones internas. El blanco no anula la forma, sino que la pone en evidencia; no es un vacío, sino un espacio activo en el que la geometría se manifiesta con una precisión contenida.
La exposición permite también recuperar una determinada confianza en la modernidad, vinculada a la racionalidad, construcción y capacidad del arte para generar nuevos lenguajes. Una confianza optimista que, vista desde el presente, puede parecer hoy perdida o, al menos, sometida a una mirada más ambivalente. En este sentido, la pintura de Navarro Vives conserva una dimensión que trasciende a su estricta investigación formal: la de una concepción del arte como espacio de orden, conocimiento y posibilidad.
Organizada por el Centro de Études Catalanes de la Facultad de Letras de la Sorbonne Université, con la colaboración del Archivo Josep Navarro Vives y el Institut Ramon Llull, Josep Navarro Vives. Blancs propone una aproximación a una trayectoria fundamental de la abstracción geométrica catalana. La mirada de Alex Mitrani pone el foco en una pintura que, a través de la contención y la repetición, reivindica la capacidad del blanco para construir espacios, ordenar el tiempo de la mirada y visibilizar una determinada idea de modernidad.