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Exposiciones

Juana González desata el poder salvaje de la pintura

CentroCentro presenta ‘Indómita pintura’, una exposición comisariada por Fernando Castro Flórez, que explora los territorios del subconsciente, la herencia barroca y la rebeldía del cuerpo a través de un imaginario que desafía los límites de la representación. Del 28 de octubre de 2026 al 18 de abril de 2027.

Sendero con maleta, 2025.
Juana González desata el poder salvaje de la pintura
bonart madrid - 27/10/26

La pintura de Juana González se adentra en un territorio donde la realidad se deforma, el sueño irrumpe en lo cotidiano y las imágenes escapan a cualquier interpretación definitiva. Sus figuras contorsionadas, escenas de resonancias teatrales y composiciones de gran intensidad visual construyen un universo en el que conviven el deseo, lo irracional y lo enigmático. Con Indómita pintura, la artista lleva esta investigación y este recorrido museístico a CentroCentro, en Madrid, en un proyecto que amplía su lenguaje más allá del lienzo mediante dibujos y piezas de naturaleza escultórica e instalativa.

Aunque González lleva varias décadas dedicada a la pintura, su trabajo ha despertado un interés creciente en los últimos años, especialmente desde su exposición en la Sala Robayera de Miengo, en 2021. Sus obras han pasado a formar parte de colecciones como las del Ayuntamiento de Madrid y la Colección Solo, en reconocimiento a una práctica que combina una poderosa energía expresiva con una mirada personal sobre la historia del arte.

En su universo confluyen la pintura de Neo Rauch y los planteamientos neoexpresionistas de Jörg Immendorff, junto con una profunda fascinación por el barroco. Velázquez, Tiziano, Goya, Rubens y El Greco reaparecen transformados por una imaginación que los descontextualiza y recombina con absoluta libertad. A estos referentes se suman el surrealismo cinematográfico de Luis Buñuel y las atmósferas inquietantes de David Lynch, que contribuyen a configurar unas escenas donde la lógica narrativa cede ante las asociaciones del subconsciente.

  • Paseo con escoba, 2025.

La relación de González con la tradición está lejos de ser reverencial. En una obra de 2020, la artista se autorretrata como una cazadora semidesnuda que irrumpe en un museo para apropiarse de las piezas clásicas que desea. La imagen condensa una actitud de insubordinación ante el canon: los grandes maestros dejan de ser figuras intocables para convertirse en materia de una apropiación creativa que cuestiona las jerarquías y reivindica el derecho a reinterpretar el pasado.

La incertidumbre constituye otro de los ejes de su pintura. En 2023, con motivo de su exposición en la galería Espacio Mínimo, González defendía el misterio como una condición esencial de la experiencia artística. "A mí me interesa la incertidumbre desde un enfoque irracional y subconsciente, porque es este el terreno en el que surgen las escenas que pinto", afirmaba. Para ella, lo incierto mantiene abiertas las posibilidades de interpretación y evita que la mirada quede atrapada en un significado único. Sus imágenes no ofrecen respuestas cerradas: proponen situaciones que estimulan la fantasía y permiten que cada espectador construya su propio recorrido.

  • Árboles, lecturas y juegos, 2025.

Desde la serie Constructoras (2012-2013), la artista ha demostrado una especial capacidad para explorar las tensiones entre razón e imaginación, así como las posibilidades de la rebeldía femenina. Sus cuadros monumentales y sus dibujos dan forma a escenas de resonancias mágicas, cuerpos sometidos a transformaciones y realidades que parecen encontrarse al borde de lo reconocible. En ellos resuenan los «sueños de la razón» de Goya, pero también una voluntad contemporánea de cuestionar las convenciones visuales y hacer visibles deseos, conflictos e impulsos que permanecen abiertos.

En Indómita pintura, esta exploración se extiende al espacio expositivo. Junto a los lienzos de gran formato y los dibujos, las intervenciones escultóricas e instalativas permiten penetrar en lo que el comisario Fernando Castro Flórez, colaborador de bonart, define como una 'estratigrafía de su imaginario'. La propia materia pictórica adquiere protagonismo: los restos de pintura acumulados en la paleta se transforman en un singular paisaje en miniatura, mientras las contorsiones de la figura humana revelan las tensiones que atraviesan su universo. El resultado oscila entre la exuberancia barroca y una sensibilidad próxima al postsurrealismo.

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