Las imágenes no solo muestran el mundo: también contribuyen a construirlo. Determinan aquello que vemos, establecen formas de representación y pueden reproducir, de manera más o menos explícita, determinadas relaciones de poder. Esta es una de las cuestiones que atraviesa La máquina sueña con humo, el nuevo proyecto de Eli Cortiñas que el Museo Reina Sofía presenta en Espacio 1, una propuesta que profundiza en las relaciones entre cine, historia, museos y nuevas tecnologías para poner al descubierto algunos de los mecanismos coloniales que han condicionado nuestra forma de entender y representar el mundo.
La exposición parte de una investigación que Cortiñas desarrolla desde hace más de dos décadas en torno a los regímenes visuales bajo los que vivimos. Su práctica artística analiza cómo las imágenes nos enseñan a mirar y cómo, al mismo tiempo, pueden contribuir a naturalizar determinadas estructuras de poder. En este proyecto, la historia del cine se convierte en un espacio de revisión crítica en el que fragmentos, referencias e imaginarios procedentes de diferentes tradiciones cinematográficas entran en conflicto.

La propuesta se despliega a través de dos instalaciones que establecen una relación entre la imagen en movimiento y la dimensión espacial y escultórica. El primer dispositivo es una proyección de vídeo de diez minutos concebida a partir de tres pantallas. Cortiñas recurre a fragmentos de las primeras películas sonoras de Tarzán y a otras producciones de aventuras especialmente presentes en el imaginario popular, como Parque Jurásico o La guerra de las galaxias. Estas imágenes son sometidas a una nueva lectura que permite observar las narrativas colonialistas presentes en buena parte del imaginario construido por la industria cinematográfica de Hollywood.
El montaje introduce, sin embargo, otras tradiciones cinematográficas que cuestionan o desplazan estos imaginarios. Entre ellas se encuentra el cine anticolonial y, específicamente, El retorno de un aventurero, del cineasta nigerino Moustapha Alassane. El contraste entre estas representaciones genera una tensión que impide una lectura lineal de las imágenes y pone de manifiesto cómo diferentes culturas han sido representadas, apropiadas o situadas dentro de una determinada jerarquía visual.
A este diálogo cinematográfico se añade la presencia de una Acrópolis griega en construcción, otro elemento que contribuye a cuestionar las narrativas tradicionales sobre la historia, la civilización y el patrimonio. La combinación de estas fuentes visuales construye un espacio de fricción en el que las imágenes dejan de funcionar como simples documentos para convertirse en objetos de análisis.
La segunda parte de la exposición adopta una dimensión espacial y escultórica, ampliando la reflexión más allá de la pantalla. De este modo, Cortiñas propone entender la imagen como un dispositivo que no opera únicamente en el ámbito cinematográfico, sino que también forma parte de los sistemas de conocimiento, clasificación y representación asociados a los museos y a las nuevas tecnologías.
El proyecto revisita, en este sentido, la obra videográfica The Most Given of Givens (Lo más dado de lo dado, 2016), incorporada recientemente a las Colecciones del Museo Reina Sofía. Su recuperación dentro de este nuevo proyecto permite establecer una continuidad entre diferentes momentos de la investigación de la artista y profundizar en una línea de trabajo centrada en la construcción de las narrativas visuales y en los mecanismos que determinan aquello que se considera visible, representable o legítimo.

La investigación de Cortiñas no se limita, por tanto, a cuestionar determinadas imágenes cinematográficas. Su interés se sitúa en un ámbito más amplio: analizar los sistemas que producen las imágenes y las formas de mirada que estas transmiten. Como explica la propia artista, se trata de una investigación que desarrolla desde hace más de veinte años sobre los «regímenes visuales» bajo los que vivimos y operamos, tanto en Occidente como en otros contextos.
"Lo que siempre me ha interesado es cómo las imágenes nos enseñan a mirar, construyen nuestra mirada, pero también nos enseñan a aceptar relaciones de poder", señala Cortiñas. Esta afirmación resume una de las claves de La máquina sueña con humo: desplazar la atención desde aquello que las imágenes muestran hacia las estructuras que hacen posible esa representación.
La máquina sueña con humo constituye además el segundo proyecto dedicado al cine de exposición que se presenta en Espacio 1, dentro de la línea del Museo Reina Sofía destinada a poner en valor su Colección de vídeo. La exposición podrá visitarse del 23 de septiembre de 2026 al 8 de marzo de 2027.