Madrid acoge hasta el 28 de noviembre una ocasión excepcional para aproximarse a uno de los conjuntos más significativos del Barroco español. La exposición Arte y Misericordia. El Barroco de la Santa Caridad de Sevilla en Madrid, instalada en el Centro Condeduque desde el 30 de junio, reúne una selección de obras maestras creadas expresamente en el siglo XVII para el Hospital de la Santa Caridad de Sevilla. El proyecto permite contemplar fuera de su emplazamiento original piezas fundamentales de Bartolomé Esteban Murillo, Juan de Valdés Leal y Pedro Roldán, tres nombres esenciales para comprender la evolución de la pintura y la escultura españolas del Seiscientos.
La muestra es fruto de la colaboración entre Afundación, Obra Social ABANCA, el Ayuntamiento de Madrid y la Hermandad de la Santa Caridad, y presenta un conjunto cuya relevancia trasciende ampliamente el ámbito sevillano. Se trata de obras estrechamente vinculadas a uno de los grandes programas artísticos y espirituales del Barroco, concebido a partir de las ideas de Miguel Mañara y articulado en torno a las obras de misericordia.
El Hospital de la Santa Caridad se convirtió durante el siglo XVII en un escenario privilegiado para la unión entre arte, religión y acción social. Mañara impulsó un programa iconográfico destinado a recordar la obligación cristiana de ejercer la caridad y atender a los más necesitados. Para materializarlo recurrió a algunos de los principales artistas de su tiempo, dando lugar a un conjunto excepcional en el que pintura y escultura fueron concebidas en estrecha relación con el espacio arquitectónico y con el mensaje moral de la institución.
Entre las piezas de Murillo presentes en la exposición destacan San Juan de Dios transportando a un enfermo y Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos, obras en las que la representación de la caridad adquiere una dimensión profundamente humana. A ellas se suman dos composiciones monumentales, Moisés y la roca de Horeb y La multiplicación de los panes y los peces, ejemplos de la capacidad del pintor sevillano para combinar la narración bíblica, la teatralidad barroca y una particular sensibilidad hacia las figuras representadas.

La intensidad emocional alcanza una expresión diferente en los grandes lienzos de Juan de Valdés Leal, especialmente en In ictu oculi y Finis gloriae mundi. Ambas obras constituyen algunas de las imágenes más poderosas de la cultura barroca española en torno a la fugacidad de la existencia, la muerte y la vanidad de los bienes terrenales. Su presencia en Madrid permite recuperar la radicalidad de un lenguaje artístico que no buscaba únicamente conmover al espectador, sino confrontarlo con la conciencia de la muerte y con la necesidad de orientar la vida hacia la misericordia.
La escultura de Pedro Roldán completa este extraordinario programa. El Cristo de la Caridad, junto a las imágenes de San Roque y San Jorge, evidencia la importancia que adquirió la escultura en la construcción de un espacio destinado a provocar una experiencia espiritual intensa. El dramatismo de las figuras, la expresividad de los rostros y el tratamiento de los cuerpos responden a una concepción del arte profundamente ligada a la sensibilidad barroca, en la que la imagen debía ser capaz de interpelar directamente al espectador.
La importancia de la exposición reside, por tanto, no solo en la calidad individual de las obras, sino en la posibilidad de contemplar reunido un capítulo esencial de la historia del arte español. Son piezas que forman parte de la memoria artística del país y que permiten comprender hasta qué punto el Barroco fue capaz de convertir los espacios religiosos en complejos dispositivos de representación, emoción y pensamiento.
El traslado temporal de estas obras a Madrid ofrece además una perspectiva distinta sobre un conjunto estrechamente ligado a su contexto sevillano. Separadas de manera excepcional de su ubicación histórica, las pinturas y esculturas adquieren nuevas relaciones entre sí y permiten apreciar con mayor claridad la coherencia del programa concebido por Mañara: un proyecto en el que la belleza artística estaba inseparablemente vinculada a una reflexión sobre la compasión, la muerte, la fragilidad humana y la responsabilidad hacia los demás.