El Archivo Municipal de Girona ha incorporado a su fondo un conjunto documental de gran valor histórico y humano: 74 postales y una carta enviadas por Jaume Bosch Sala durante los once años que pasó exiliado y encarcelado entre Francia y Argelia. Conservada durante décadas por la familia, esta correspondencia ha sido dada ahora por su nieta y sus nietos y permite reconstruir, a través de mensajes necesariamente breves y condicionados por la censura, una parte esencial de la trayectoria vital de quien fue el último alcalde republicano del Vall de Sant Daniel.
Las postales, fechadas entre 1939 y 1949, tenían como principales destinatarias a su esposa, Montserrat Grau Capdeferro, ya sus hijos, Teresa y Jaume Bosch Grau, aunque también envió a otros familiares. Pese a su carácter aparentemente sencillo, la documentación ofrece una valiosa aproximación a las condiciones de vida de los exiliados y represaliados republicanos después de la Guerra Civil.
La brevedad de los mensajes no es casual. La correspondencia estaba sometida a una doble censura: la de los campos de internamiento en los que se encontraba Bosch Sala y la franquista, que actuaba en el punto de destino. Las postales se convertían a menudo en simples señales de vida, una forma de hacer saber a la familia que seguía vivo y de mantener, a pesar de la distancia y las circunstancias, un hilo de comunicación con los suyos.
El conjunto permite seguir el paso de Bosch Sala por los diversos campos de prisioneros y espacios de internamiento donde estuvo recluido durante su exilio. Más allá de los datos estrictamente biográficos, las postales aportan una dimensión íntima a la historia de la represión republicana: la separación familiar, la incertidumbre, la vigilancia y la necesidad de convertir unas pocas palabras en un vínculo con la vida que había quedado atrás.
La incorporación de la documentación en el Archivo Municipal se ha acompañado de un acto de homenaje y memoria democrática organizado por el Ayuntamiento de Girona y la Asociación de Vecinos del Valle de Sant Daniel en el marco de la Fiesta Mayor del barrio. El acto reivindica la figura de Bosch Sala y representa también una reparación moral e institucional hacia quien fue el último alcalde republicano del valle.
El alcalde de Girona, Lluc Salellas y Vilar, ha destacado la importancia de la donación y la recuperación de la figura de Bosch Sala, a quien ha definido como una persona exiliada y represaliada políticamente, pero también como un profesional destacado y un alcalde que contribuyó a modernizar Sant Daniel. La incorporación del fondo permite, según el alcalde, preservar una nueva prenda de la historia de la ciudad y reivindicar una figura clave de su pasado reciente.
Jaume Bosch Sala nació en Sant Daniel el 30 de mayo de 1909. Su infancia estuvo marcada por la tragedia familiar: a los cuatro años quedó huérfano de padre y madre y también sin hermano, en el contexto de las epidemias de tifus, tuberculosis y difteria que afectaron a la población entre 1913 y 19. trasladar entonces a San Daniel con sus hijos e hijas solteros para hacerse cargo del negocio familiar y su nieto.
Posteriormente, Bosch Sala estudió contabilidad en Barcelona y ejerció profesionalmente como contable. Su implicación en la vida pública de Sant Daniel le llevó a presidir la junta gestora municipal entre 1933 y 1934. En plena Guerra Civil, el 30 de julio de 1936, fue elegido alcalde en representación de Esquerra Republicana de Catalunya.
Su mandato estuvo condicionado por las necesidades derivadas del conflicto bélico pero también por una voluntad de transformación del municipio. En octubre de 1936 renunció temporalmente a la alcaldía para incorporarse a filas, pero en noviembre del mismo año volvió a asumir el cargo. Lo ejerció hasta el 25 de diciembre de 1938.
Durante esos años se impulsaron diversas actuaciones de carácter social y urbanístico. Entre las más destacadas se encuentra la creación de un centro de refugiados de guerra y de una escuela de párvulos, que posteriormente daría lugar al Grupo Escolar Pi i Margall, aprovechando diversas dependencias del monasterio. También se abrió el tramo conocido como la «recta del convento» y se inició la implantación parcial del alumbrado público.
Otro episodio significativo de su mandato tuvo lugar el 13 de diciembre de 1936, cuando se aprobó por unanimidad el cambio de nombre del municipio de Sant Daniel por el de Vall de Gallegans.
El fin de la Guerra Civil abrió para Bosch Sala una etapa marcada por el exilio, el internamiento y la represión política. Entre Francia y Argelia pasó once años alejado de su familia y municipio. Es precisamente ese período el que ahora emerge con especial fuerza a través de las postales conservadas por sus descendientes.
La correspondencia permite recuperar una historia que durante décadas permaneció a nivel familiar y convertirla en patrimonio documental colectivo. Sus palabras, limitadas por la censura y las condiciones del exilio, ofrecen una mirada cercana a las consecuencias humanas de la derrota republicana ya la vida de quienes tuvieron que reconstruir su existencia lejos de casa.