El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) presenta, del 29 de mayo al 25 de octubre de 2026, Gabriel de la Mora: La Petite Mort, una exposición que reúne cerca de 90 obras realizadas a lo largo de las dos últimas décadas de trayectoria del artista mexicano Gabriel de la Mora (Ciudad de México, 1968). Bajo la curaduría de Tobias Ostrander y organizada en colaboración con el Museo Jumex de Ciudad de México, la muestra propone un recorrido por una práctica artística marcada por la transformación, la obsesión por el detalle y una particular exploración de la pérdida y el deseo.
La obra de De la Mora parte de materiales que, en muchos casos, han quedado relegados a la categoría de desecho o de elementos sin valor aparente. Cáscaras de huevo, fragmentos de esferas navideñas, cabello humano, alas de mariposa o superficies arquitectónicas erosionadas se convierten, mediante procesos minuciosos, en el punto de partida de composiciones de una extraordinaria delicadeza formal.

En el estudio del artista, estos materiales son sometidos a operaciones que oscilan entre lo elemental y lo casi alquímico. De la Mora los recolecta, clasifica, manipula y dispone cuidadosamente hasta convertirlos en imágenes y objetos de apariencia contenida, en ocasiones próximos al minimalismo, pero cargados de una intensa dimensión sensorial. La extrema precisión del proceso contrasta con la fragilidad y el carácter efímero de muchos de los materiales empleados.
Esta tensión entre materia y transformación atraviesa buena parte de su producción. Lo que inicialmente puede parecer insignificante adquiere una nueva presencia a través de un trabajo basado en la paciencia, la repetición y una atención obsesiva por los detalles. El artista no solo modifica los materiales, sino que altera también su significado y la manera en que el espectador se relaciona con ellos.
La exposición se articula en seis núcleos temáticos —el cuerpo, la borradura, el calor, el filo del deseo, el tacto y el placer del espectador— que permiten aproximarse a las distintas preocupaciones que recorren la trayectoria de De la Mora. El recorrido parte de la seducción que producen sus superficies para adentrarse progresivamente en cuestiones vinculadas al cuerpo, la desaparición, el erotismo y los impulsos que se esconden detrás de la materia.
El cabello humano, las alas de mariposa o las superficies desgastadas adquieren así una dimensión que va más allá de su condición física. Son restos, huellas y fragmentos que hablan de la presencia y de su inevitable desaparición. En este contexto, la pérdida se convierte en una de las claves de lectura de una obra que encuentra belleza precisamente en aquello que está destinado a desaparecer o que ya ha experimentado algún tipo de transformación.
El erotismo constituye otro de los ejes de La Petite Mort. El propio título de la exposición alude a la expresión francesa asociada al orgasmo, pero también a una experiencia de pérdida momentánea de la conciencia y de transformación del cuerpo. Esta doble dimensión permite entender el trabajo de De la Mora como una exploración de los límites entre placer y desaparición, atracción y desgaste, deseo y materia.

La muestra pone de manifiesto, en definitiva, la capacidad del artista para convertir procesos aparentemente sencillos en experiencias visuales de gran intensidad. Frente a materiales frágiles, obsoletos o descartados, De la Mora construye piezas que exigen una mirada detenida. La precisión de cada gesto y la lentitud de su elaboración se enfrentan a la velocidad con la que habitualmente consumimos las imágenes, reivindicando una relación más física, atenta y sensorial con el arte.
MARCO incorpora a Sofía Hernández Chong Cuy para reforzar su mirada hacia el norte
Además, el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) ha creado el nuevo cargo de Curadora-at-Large, que ocupará la comisaria mexicana Sofía Hernández Chong Cuy. La posición, financiada por la coleccionista y miembro fundadora del museo Yolanda Santos de Hoyos, busca construir una visión del arte contemporáneo desde el norte de México, atendiendo a su complejidad cultural y a los diálogos transfronterizos.
Originaria de Mexicali, Hernández Chong Cuy ha dirigido instituciones como el Kunstinstituut Melly de Róterdam y el Museo Tamayo, además de haber trabajado como curadora de la Colección Patricia Phelps de Cisneros. Licenciada en Artes Visuales por la Universidad de Monterrey y con un máster en Curaduría por Bard College, en Nueva York, llega a MARCO con una amplia trayectoria internacional.