El Euskal Museoa Bilbao abre una nueva conversación entre patrimonio y creación contemporánea con Uhinak, la exposición de la artista Ra Asensi que ocupa el espacio Kukula del edificio Misericordia. La propuesta podrá visitarse del 8 de julio al 28 de diciembre de 2026 y parte de una investigación centrada en la memoria de las mujeres vascas relacionadas con la producción cerámica y el transporte de agua.
El título, Uhinak, significa 'olas' u 'ondas' en euskera y funciona como una metáfora de las voces, los recuerdos y los relatos que atraviesan la exposición. Asensi transforma testimonios y silencios en una instalación escultórica compuesta por piezas cerámicas inspiradas en las ondas de la voz, creando un diálogo entre aquello que se ha conservado en la memoria colectiva y las historias que han quedado relegadas a un segundo plano.

El proyecto surge de un proceso de escucha e investigación desarrollado a partir de entrevistas con antiguas trabajadoras de Porcelanas Bidasoa y con Blanka Gómez de Segura, artesana y directora del Museo de Alfarería Vasca. Sus testimonios permiten a la artista acercarse a experiencias vinculadas al trabajo, la producción cerámica y la transmisión de conocimientos, pero también a los silencios que han acompañado buena parte de estas historias.
A partir de este material, Uhinak plantea una reflexión sobre cómo se construye la memoria y quiénes quedan dentro o fuera de los relatos que conforman la identidad cultural. La cerámica se convierte así en un instrumento para recuperar voces y transformar experiencias personales en una presencia física dentro del espacio expositivo.
La instalación está formada por esculturas realizadas en gres vidriado con óxidos, junto con arcilla recolectada en Ollerías y efectos producidos mediante algas procedentes del Cantábrico. Las piezas se disponen sobre estructuras de acero corten y se acompañan de agua local, incorporando elementos vinculados directamente al territorio.
La elección de estos materiales no responde únicamente a una cuestión estética. Durante los meses que dure la exposición, las diferentes materias estarán sometidas a un proceso de transformación, de manera que la instalación evolucionará con el paso del tiempo. El cambio convierte la propuesta en una obra viva y en permanente proceso, donde la memoria tampoco aparece como algo estático, sino como una construcción capaz de modificarse y adquirir nuevos significados.

La presencia de la arcilla, el agua y las algas establece además un vínculo directo con el paisaje y con las materias que forman parte de la historia cultural vasca. En manos de Asensi, estos elementos tradicionales se convierten en herramientas para plantear una lectura contemporánea del patrimonio.
Uhinak se integra en la voluntad del Euskal Museoa Bilbao de reinterpretar su colección desde perspectivas contemporáneas y generar nuevas relaciones entre el patrimonio conservado, la sociedad actual y las prácticas artísticas de nuestro tiempo. La propuesta de Ra Asensi no busca únicamente recuperar un capítulo de la tradición alfarera vasca, sino también abrir nuevas preguntas sobre la memoria, el trabajo, el género y la transmisión de conocimientos.