El Weston Art Gallery de Cincinnati presenta hasta el 30 de agosto de 2026 Zachary Armstrong: Encaustic House, una instalación inmersiva en la que el artista estadounidense explora la infancia, la memoria y la idea de hogar a través de una arquitectura construida con pintura. La exposición ocupa la Street-Level Gallery del espacio y propone al visitante entrar literalmente en el universo personal de Armstrong.
En el centro de la propuesta se encuentra Encaustic House, una casa a tamaño real cuyas paredes, techo y suelo están construidos a partir de grandes pinturas realizadas con técnica encáustica y ensambladas mediante pernos. Desde el exterior, la instalación reproduce en tres dimensiones una casa de muñecas que tuvo una presencia discreta pero constante durante la infancia del artista. Aquella pequeña construcción se convierte ahora en una arquitectura monumental capaz de contener recuerdos, fantasías y referencias culturales.
El interior ofrece una experiencia muy diferente. Frente a la apariencia reconocible y doméstica del exterior, las paredes se llenan de imágenes complejas y aparentemente caóticas en las que confluyen referencias a la historia del arte, recuerdos personales, imaginarios colectivos y elementos de la cultura popular estadounidense. Armstrong combina así lo íntimo y lo reconocible con una mirada cargada de humor, extrañeza y cierta oscuridad.
La técnica encáustica desempeña un papel fundamental en esta propuesta. Armstrong trabaja con capas de cera de abeja mezclada con pigmentos, un procedimiento que permite construir superficies densas y táctiles. Una vez enfriada, la cera puede cortarse, grabarse, estamparse y esculpirse, de manera que la pintura adquiere una dimensión casi escultórica. El artista comenzó a trabajar con encáustica a mediados de sus veinte años y ha convertido este procedimiento en uno de los elementos distintivos de su práctica.
La historia de Encaustic House está estrechamente vinculada a la propia biografía de Armstrong. La idea surgió a partir de una casa de muñecas que recibió de un antiguo amigo y que le hizo pensar en su infancia y en el concepto de hogar. Durante aproximadamente quince años, el artista imaginó cómo podía llevar aquella pequeña construcción a su máximo potencial hasta que decidió trasladarla a una escala humana.
La exposición del Weston se completa con una extensa instalación de estanterías que ocupa todo el ancho de la galería. En ellas se reúnen más de 200 objetos, entre lámparas, piezas de cerámica, pinturas y dibujos. El conjunto funciona como una suerte de retrato mural de la práctica artística de Armstrong: cada imagen u objeto mantiene una relación con alguna de las obras presentes en la exposición o remite a otros trabajos desarrollados por el artista.
Esta acumulación de objetos conecta también con uno de los aspectos centrales de su producción: el coleccionismo como forma de construir memoria. En anteriores proyectos, Armstrong ha utilizado velas, cerámicas, dibujos, esculturas y referencias procedentes de la cultura popular para crear universos visuales en los que los recuerdos personales se mezclan con la historia del arte y con el imaginario estadounidense.
Nacido en 1984 en Dayton, Ohio, Zachary Armstrong vive y trabaja en su ciudad natal. Su producción abarca pintura, escultura e instalación, aunque la encáustica ocupa un lugar especialmente relevante en su trayectoria. Su obra parte con frecuencia de recuerdos de infancia, dibujos infantiles, escenas de la vida cotidiana y elementos de la cultura del Medio Oeste estadounidense, que combina con referencias a la historia natural y a la historia del arte.
A lo largo de los últimos años, Armstrong ha presentado exposiciones individuales en espacios de Estados Unidos y Europa, además de proyectos internacionales como Bag of Candles, presentado en Faurschou Beijing en 2021-2022. Su trabajo se caracteriza por esa convivencia entre pintura y objeto, memoria y cultura popular, ingenuidad infantil y una mirada más inquietante sobre la sociedad contemporánea.
Con Encaustic House, el artista lleva esta investigación un paso más allá. La casa deja de ser simplemente una representación para convertirse en un espacio que puede recorrerse físicamente. El visitante entra en una infancia reconstruida mediante cera, pintura y objetos, pero también en una reflexión sobre cómo se forman los recuerdos y cómo los espacios domésticos terminan convirtiéndose en depósitos de experiencias, deseos y temores.