La Capilla de Barcelona acoge Lenguajes materiales , un proyecto de EART. Centro de mediación, educación y arte contemporáneo que presenta la investigación de la diseñadora y artista multidisciplinar Loana Flores. Al cuidado de Gisela Chillida, la exposición reúne una constelación de biomateriales desarrollados a partir de residuos orgánicos y materiales descartados, resultado de un proceso de investigación iniciado en 2018 y concebido como un archivo material en permanente expansión.
La propuesta parte de una pregunta aparentemente sencilla pero de gran alcance: ¿qué puede llegar a ser una materia cuando se atiende a toda su potencialidad? Flores cuestiona las lógicas que determinan qué es valioso y qué es descartable y plantea una aproximación a los materiales basada en la observación, escucha y experimentación. Lo que habitualmente queda fuera de los circuitos de producción puede convertirse así en una fuente de nuevas formas, texturas, estructuras y usos.
Lenguajes materiales se podrá visitar en La Capella de Barcelona hasta el 6 de septiembre de 2026. La exposición pone el foco en una investigación que entiende los materiales como elementos vivos y cambiantes, capaces de abrir posibilidades más allá de los usos para los que han sido concebidos.
Su práctica se centra en la investigación de los biomateriales y, en especial, en las posibilidades que ofrecen las materias de origen orgánico. En lugar de partir de un resultado predeterminado, el artista trabaja a través de procesos abiertos, ensayos y pruebas que pueden desarrollarse a lo largo de diferentes períodos de tiempo. Cada experimento permite descubrir nuevas propiedades y comportamientos de la materia, desplazando la frontera entre residuo y recurso.

Residuos orgánicos, técnicas de biodiseño, fabricación digital y conocimientos artesanales conviven en una metodología que altera los estados de los materiales para revelar capacidades que a menudo permanecen ocultas. Un pigmento puede surgir de una hoja, una superficie puede aparecer a partir de una fibra y una estructura inesperada puede ser el resultado de una combinación imprevista o incluso de un error. En este sentido, el proceso no es sólo una herramienta para llegar a una prenda final, sino una forma de conocimiento.
La formación textil de Flores también desempeña un papel central en esta investigación. El artista incorpora materiales no convencionales a procedimientos como la hilada, la estampación y el tejido, estableciendo un diálogo entre prácticas tradicionales y formas contemporáneas de experimentación. Las piezas resultantes ponen en cuestión la idea de los materiales como elementos pasivos y los entienden como agentes capaces de intervenir en los procesos de transformación.
Esta perspectiva conecta con los nuevos materialismos y el pensamiento ecofeminista, que proponen desplazar la relación con la materia desde la dominación hacia la interdependencia. En el trabajo de Flores, los materiales no son simplemente objetos que pueden manipularse, sino participantes de una red de relaciones entre sustancias, territorios, cuerpos y tiempo.
Cada biomaterial conserva así una especie de biografía propia: la memoria de los elementos que la han conformado, de los procesos a los que ha sido sometido y de los encuentros que han modificado su estado. Lenguajes materiales plantea así una mirada sobre la materia que no se limita a su apariencia o función, sino que atiende también a las posibilidades que emergen cuando se le da tiempo para transformarse.