El Museo de Historia de los Judíos acoge del 17 de julio al 4 de octubre de 2026 Cavitas. De cavus (vacío) y tas (calidad) , una exposición dedicada a la obra pictórica de Sandra Guiloff, una artista que entiende la pintura como un espacio de experimentación, investigación y frontera.
El título de la muestra remite al concepto de cavidad, al vacío como espacio físico, pero también como territorio simbólico: un lugar de silencio, ausencia y posibilidad. En el universo creado por Guiloff, el vacío no representa una carencia, sino una apertura hacia nuevas interpretaciones, un espacio donde la memoria, la imaginación y la experiencia se encuentran.
Su obra se construye a partir de constantes tensiones entre elementos aparentemente opuestos: luz y sombra, blanco y negro y color, formas orgánicas y estructuras geométricas. Este diálogo genera composiciones abiertas, paisajes indeterminados y universos visuales que cuestionan las certezas del espectador y proponen una mirada activa ante lo desconocido.

'Cavitas 2', 2026.
Nacida en Santiago de Chile en 1968, Sandra Guiloff es licenciada en Bellas Artes con mención en pintura por la Universidad Católica de Chile (1992) y completó un máster en Bellas Artes, también especializado en pintura, en la American University de Washington DC (2002). A lo largo de su trayectoria ha presentado su obra en numerosas exposiciones individuales y colectivas en Chile, España y Estados Unidos.
En Cavitas , el acto de pintar se convierte en una forma de resistencia y de investigación. Sus obras funcionan como cartografías abiertas, narrativas visuales que exploran conceptos como el desplazamiento, pertenencia y relación entre el individuo y los territorios que habita o imagina.
Los paisajes que aparecen en sus pinturas parten de una apariencia descriptiva, vinculada a la observación de la realidad, pero progresivamente se transforman en simulacros: espacios construidos entre lo real y lo ficticio. En un contexto dominado por la hiperrealidad, donde a menudo la imagen precede y sustituye a la experiencia directa del mundo, Guiloff investiga la distancia entre representación y realidad.
Su pintura trabaja precisamente con esa incertidumbre. Como ocurre con las imágenes de Marte, un territorio que sólo conocemos a través de fotografías y registros técnicos lejanos, sus obras invitan a imaginar lo que no podemos ver completamente. Los vacíos, ausencias y límites de los encuadres se convierten en espacios para que el espectador complete el relato.
A través de los cuatro elementos -aire, agua, tierra y fuego- y de sus correspondencias con las estaciones, los puntos cardinales y los ciclos naturales, Sandra Guiloff crea un lenguaje pictórico en constante movimiento. Un universo donde la memoria y el presente dialogan, y donde cada obra abre una ventana hacia paisajes posibles, territorios inventados y realidades aún por descubrir.