El Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) inicia una nueva etapa en su comunicación visual con la presentación de una identidad corporativa renovada que mira al futuro sin renunciar a la memoria que ha definido el museo durante casi cuatro décadas. El proyecto, desarrollado por el estudio valenciano Democracia, se implantará progresivamente en todos los ámbitos del museo, desde los soportes de comunicación hasta la señalética y la relación con el espacio arquitectónico.
Uno de los gestos más significativos de esta renovación es la recuperación del logotipo original creado en 1987 por el artista valenciano Andreu Alfaro. Esta icónica imagen, inspirada en el gesto esencial de un trazo pictórico, se convierte ahora en el emblema de la colección permanente del IVAM, reivindicando la fuerza de un diseño basado en la síntesis, minimalismo y capacidad de expresar una idea con la máxima economía de formas.
La directora del IVAM, Blanca de la Torre, subrayó que esta transformación no representa una ruptura con el pasado, sino una reinterpretación contemporánea de una identidad que forma parte del patrimonio cultural valenciano. Según la directora, la recuperación del legado gráfico de Alfaro permite establecer un diálogo entre la historia del museo y los nuevos retos culturales, sociales y medioambientales del presente.

El primer logotipo del IVAM nació en un momento clave para la cultura valenciana. Durante la década de los ochenta, Valencia vivió un intenso proceso de renovación artística e institucional que convirtió el diseño gráfico en una herramienta fundamental de modernización. En ese contexto de cambio surgió el museo, que adoptó la propuesta de Alfaro como símbolo de una nueva sensibilidad cultural.
Ahora, cuando se cumplen cerca de cuarenta años de la creación de esa imagen fundacional, el IVAM actualiza su identidad para proyectarse como una institución más abierta, contemporánea y conectada con los desafíos del siglo XXI. La nueva imagen de Democracia establece así un puente entre la tradición y la innovación, entre la memoria gráfica del museo y su constante voluntad de transformación.