La Galería Sergi Sánchez de Barcelona presenta del 4 de junio al 31 de julio, Desiring Epidermis , una exposición de la artista Vanessa Pey comisariada por Gabriel Virgilio Luciani. El proyecto reúne un conjunto de obras inéditas que exploran el cuerpo desde una perspectiva identitaria, emocional y metamórfica, situándolo como un territorio en permanente mutación.
En Desiring Epidermis , Pey investiga la relación entre el cuerpo y su capacidad de transformación, desdibujando las fronteras entre lo estable y lo cambiante. Las piezas plantean una reflexión sobre la identidad como proceso abierto, atravesado por tensiones internas, afectos y ambigüedades. El cuerpo no aparece como entidad fija, sino como espacio en construcción continua.

Según el comisario Gabriel Virgilio Luciani, el punto de partida conceptual de la muestra es el body horror , un subgénero cinematográfico donde el terror surge del propio cuerpo. Sin embargo, en el trabajo de Pey este referente se desplaza y transforma: si en autores como David Cronenberg o Clive Barker la deformación corporal se presenta de manera explícita e impactante, aquí desaparece cualquier rastro de gore o violencia visible. En su lugar, emerge una inquietud más sutil, basada en la insinuación y fragilidad de la superficie corporal.
La piel se convierte así en un elemento central del discurso. Lejos de ser una simple membrana protectora, se concibe como un sustrato performativo: una superficie que se construye, negocia y transforma. En ese sentido, la piel funciona como un dispositivo de camuflaje y experimentación identitaria, capaz de adoptar múltiples formas y sensaciones.
Este enfoque conecta con la trayectoria del artista desde los años noventa, cuando trabajaba ya con representaciones de cuerpos que escapaban a la normatividad de género. Sin embargo, a la propuesta actual se añade la idea de “flujo morfológico”: los cuerpos no sólo desafían las categorías establecidas, sino que se encuentran en un estado de transición constante, siempre a punto de convertirse en otra cosa.
La exposición, concebida específicamente para el espacio de la galería, está formada por dos piezas audiovisuales y nueve imágenes impresas sobre distintos soportes. Por primera vez, además del papel fotográfico, el cibachrome, el metacrilato y el textil utilizados en etapas anteriores, el artista incorpora la silicona como soporte, aportando flexibilidad, transparencia y una nueva relación física con la imagen.
Muchas de las fotografías de Vanessa Pey no nacen como imágenes fijas, sino como fotogramas extraídos de sus piezas en vídeo. Este desplazamiento del movimiento a la fijación refuerza la idea de transformación continua: las imágenes no documentan identidades, sino procesos. En este sentido, Desiring Epidermis propone un universo de ritmos lentos y espacios indeterminados, donde el cuerpo se convierte en memoria, imaginación y mutación constante.
