El culto a la belleza puede llevar a equívocos. A priori, se podría pensar que la muestra sería una especie de reflexión sobre la belleza en los términos que podrían referirse a ella, artistas del trascendente y lo profundo como Antoni Tàpies o Jaume Plensa: la belleza como un itinerario de autoconocimiento, una búsqueda de la perfección, una aproximación al misterio de la vida, etc. culto al cuerpo, como estrategia(s) de seducción, esto es un ámbito que se sitúa entre la estética, la sociología, la psicología y, también, la cultura… Visto desde este punto de vista poliédrico, la exposición propone un recorrido fascinante – no estrictamente cronológico- que plantea, para quien sepa mirar, multitud de temas: regla y su transgresión, imitación de estereotipos, etc.

La exposición presenta, entre otras, obras de arte de: William Hogarth, Angelica Dass, Laura Aguilar, Juno Calypso, Zed Nelson, Shirin Fathi, Narcissister, Ismael Smith, Isidro Nonell, José Masana, Colita, Sandra Gamarra, Esther Ferrer, Regina José Galindo, Maria Alca Vargas, Arvida Byström o Harriet Davey.
Pero, quizá, nos han resultado más interesantes los objetos y la documentación exhibidos: las primeras paletas cosméticas para moler y almacenar colores por ojos que provienen del neolítico, cajitas de pecas por el rostro -originalmente de pelo de rata- de tiempo inmemoriales y que se utilizaban para disimular defectos vendiéndose, las pelucas de época altísimas y desmesuradas, los corsés de cintura de avispa y fajas para mujeres preñadas, las máscaras faciales con luces LED, que supuestamente, lo mejoran todo, la crema “Hazeline Snow” que se le supone milagrosos efectos blanqueadores en pieles de color y que todavía puede localizar

Decíamos antes que el recorrido es fascinante y eso es así porque el espectador asiste a un espectáculo de curiosidades y efectos sorprendentes, como vistos por un turista que -desimplicado- retrata geografías exóticas -tal vez miserias- desde la ventanilla de un autobús. Es el universo del kitsch. Existe una dimensión absurda, pero al mismo tiempo fascinante en estos objetos y por extensión en algunas imágenes.
Insistimos: las fotografías del nigeriano JD 'Okhai Ojeikere son muy significativas de lo que decimos. En este caso, se trata de imágenes de peinados y tocados de mujeres africanas, originalísimos, que el autor ha documentado sistemáticamente desde 1968, con la curiosidad y la disciplina científica de un entomólogo. Peinados y tocados que son un atlas de lo maravilloso y de lo fantástico y que -descontextualizados- podrían pasar por ejemplares de un jardín botánico o un paisaje lunar. Efectivamente, existe un aliento surrealista que sobrevuela la exposición y esta mirada es una de las aportaciones de la muestra.
El culto a la belleza, comisariada por Janice Li, fue presentada en la Wellcome Collection de Londres en el 2023. Ahora, el CCCB -en sintonía con el concepto y la línea de sus exposiciones- presenta una nueva adaptación que cuenta, además de Janice Li, con la participación de Blanca Arias y Júlia Llull Sanz.