La galería dicha de los cinco continentes ha abierto el 3 de diciembre de 2025 y es fruto de la colaboración entre el Museo del Louvre y el Museo del Quai Branly-Jacques Chirac con el mecenazgo de la Fundación Marc Ladreit de Lacharrière. Se ha instalado en el Pavillon des Sesions al que también se accede por la Puerta de los Leones en el ala Denon del Louvre. Las 130 obras expuestas vienen del Museo del Louvre y del Museo del Quai Branly-Jacques Chirac, pero también del Museo de las artes asiáticas-Guimet, del Museo nacional de la Marina, de la Biblioteca Nacional de Francia, del Museo de Aquitania, del de Boulogne-sur-mer y del de la República federal de Nigeria. Se trata de un proyecto concebido en 2000, en la época del presidente Chirac, que estaba destinado a hacer entrar obras de arte de África, Asia, Oceanía y América en el santo de los santos de los museos franceses de arte occidental.
Las obras de la Galería de los cinco continentes están agrupadas en secciones dedicadas a ocho temas universales: nacer y morir, creer, manifestar la autoridad, consolidar el prestigio, orientar la suerte, contar el mundo, conciliarse los elementos, pasar de un mundo a otro; de modo que se perciban las correspondencias formales o simbólicas entre objetos que provienen de lugares y tiempos muy alejados.
La concepción museográfica, clara y sobria, ha sido la obra del arquitecto Jean-Michel Wilmotte. Las obras dominan un espacio neutro creado para ellas pensado para que dialoguen visualmente entre sí. Se pueden mirar casi de cualquier lado y cuando se observa una, no se puede evitar ver la que está al lado o detrás. Todas las obras escogidas son extraordinariamente bellas estéticamente. Se percibe en cada una de ellas el sentido de la creación artística, tanto más fuerte como más alejados entre ellos, son los lugares geográficos o las cronologías de procedencia. Sin embargo, el espectador permanece desconcertado cuando reflexiona sobre las razones de cada selección. Porque no se trata ni siquiera de invitar al visitante a una comparación tradicional de formas y estilos (como se manifiesta en la idea de maternidad, por ejemplo, o en las representaciones de poder). Las fichas de cada obra se limitan a indicar el origen geográfico y la hipotética datación, así como la procedencia coleccionista. Se olvida, en cambio, la historia -entendida como historia del tiempo humano- para mostrar obras de arte que son hijas de esa historia. Se olvida y se pasa bajo silencio una historia que es la de una Europa que ha colonizado por siglos a los otros cuatro continentes.