«El vestir es esencial para triunfar. En mi vida son raras las ocasiones en las que me he envinulado vistiéndome de paisano. Siempre voy de uniforme de Dalí.» —Salvador Dalí
La relación entre Salvador Dalí, Gala Dalí y el fotógrafo Horst P. Horst centra la nueva exposición temporal del Castell de Púbol, uno de los espacios emblemáticos del Triángulo Daliniano. La muestra, titulada Dalí/Horst. Miradas cruzadas , propone una exploración del vínculo entre arte y moda a través de imágenes icónicas, piezas de indumentaria y documentación de época que atestiguan una complicidad creativa sostenida durante décadas.
Inaugurada por el presidente de la Fundación Gala-Salvador Dalí, Jordi Mercader, la exposición se enmarca en la celebración del 30 aniversario de la apertura al público del Castell de Púbol, residencia de Gala. La muestra, que podrá visitarse hasta el 6 de enero, reivindica la figura de Gala y su visión anticipadora, especialmente en relación con la construcción de una identidad femenina moderna y libre.

Diseño de vestuario para Sueño de Venus, 1939. Baltimore Museum of Art.
El recorrido expositivo reúne veintisiete piezas, entre las que destacan varias fotografías de Horst —conocido especialmente por su labor en la revista Vogue— , tres hojas de contactos inéditos y una fotografía de época intervenida por Dalí. También se exhiben tres prendas vinculadas a Dalí y Gala, dos de las cuales nunca se habían mostrado y han sido restauradas para la ocasión. Completan el conjunto cuatro números históricos de Vogue , un facsímil de Town & Country y la pintura Desmaterialización cerca de la nariz de Nerón (1947), obra que dialoga con el imaginario estético y conceptual del período.

Salvador Dalí. Desmaterialización cerca de la nariz de Nerón, 1947. Óleo sobre lienzo. Nº. cat. P 626.
Diálogo creativo
La primera sección, Diálogo creativo , pone el foco en los inicios de la colaboración entre Dalí y Horst a finales de los años treinta. Desde el primer momento, artista y fotógrafo transforman el acto de mirar en un gesto deliberadamente poético. La fascinación por el mundo clásico, la construcción escenográfica y la idealización formal articulan una relación basada en la concepción de la imagen como objeto artístico en sí mismo.
Sueño de Venus 
Salvador Dalí, 1943. Horst P. Horst.
En 1939, en el marco de la creación del pabellón Sueño de Venus para la Feria Mundial de Nueva York de 1939, tiene lugar el primer gran intercambio creativo entre Dalí y Horst en territorio estadounidense. De ese encuentro quedan las célebres fotografías con modelos desnudas, previamente ornamentadas por Dalí y Gala con elementos del imaginario marino. Entre ellos destaca el mítico collar de estrellas de galalita diseñado por Elsa Schiaparelli para la colección de verano de 1939.
Moda y Surrealismo
Durante la década de los treinta, el Surrealismo traspasa el ámbito estrictamente artístico para proyectarse hacia la moda y el comercio. Dalí entiende este nuevo escenario como una plataforma idónea para difundir su universo simbólico al gran público. Sus colaboraciones con Schiaparelli en diseños de alta costura, sus aportaciones a Vogue y los escaparates surrealistas concebidos para los grandes almacenes neoyorquinos Bonwit Teller evidencian esa voluntad de romper fronteras entre disciplinas.
Escenificando la belleza
Desde muy pronto, Gala y Dalí se retratan por los fotógrafos más prestigiosos del siglo XX, conscientes del poder de la imagen en la construcción del mito. Ante el objetivo de creadores como Man Ray, Brassaï, Cecil Beaton, Irving Penn o Philippe Halsman, la pareja construye una imagen pública sofisticada y teatralizada.
En ese contexto, el estilo de Horst se revela con toda su singularidad. Pese a la apariencia de naturalidad, sus retratos de estudio son concebidos casi como esculturas: la luz, la composición y el gesto responden a una planificación meticulosa. Más que explorar la psicología del modelo, Horst busca capturar una idea idealizada de belleza y elegancia.
La relación entre Dalí, Gala y Horst, tanto personal como profesional, se extiende a lo largo de varias décadas. Las colaboraciones, encuentros y documentos reunidos en la muestra permiten reconstruir un diálogo fecundo entre arte, fotografía y moda que contribuyó decisivamente a definir la estética visual de su tiempo y que, hoy, sigue interpelando la mirada contemporánea.