La Fondazione Donnaregina per le Arti Contemporanee – Museo Madre en Nápoles presenta hasta el 17 de febrero More Spilled Blood Than Drinkable Water, la obra más reciente de Panos Aprahamian. Galardonado con el Premio Han Nefkens Foundation – Museu Tàpies Video Art Production 2024, el proyecto nace al amparo de esta distinción y se despliega como una meditación visual de gran densidad poética y política, donde imagen, voz y materia se entrelazan para interrogar los restos visibles e invisibles de la violencia contemporánea.
Estrenada en 2025, la película cierra el tríptico temático conocido informalmente como la Trilogía de Karantina. Los tres cortometrajes se sitúan dentro o en los márgenes de Karantina, el antiguo distrito de cuarentena de Beirut, hoy convertido en uno de los territorios más degradados de la ciudad. Su proximidad al puerto, a una planta de clasificación de residuos y a un antiguo matadero —cerrado, pero aún latente— ha hecho de este enclave un paisaje saturado de toxicidad, memoria y abandono.

En More Spilled Blood Than Drinkable Water, una voz narradora —la de una investigadora de lo paranormal— guía un recorrido contemplativo a lo largo del curso del río, concebido como un descenso al inframundo. Su relato se dirige a los compuestos químicos y a los ecos espectrales, a los olores persistentes y a las presencias invisibles que habitan un territorio marcado por flujos interrumpidos y aguas estancadas. La cámara, al seguir las apariciones y las inmersiones del agua, captura destellos de ecologías en descomposición y reflejos inestables de infraestructuras industriales, mientras la narración entrelaza tiempos históricos dispares en una estructura no lineal que disuelve las fronteras entre pasado, presente y espectro.
Al fundir realismo documental, pasajes abstractos y estrategias de la ficción, la obra avanza con lentitud hacia las capas profundas de dolor que atraviesan este paisaje herido. Un territorio habitado por las huellas y los fantasmas de innumerables entidades —humanas y no humanas— que encontraron allí su final. El cuerpo de agua se transforma así en un umbral hacia lo intangible y en un espejo inquietante del presente: un archivo líquido que refleja las consecuencias persistentes de la violencia, el trauma histórico y la degradación ambiental.
Panos Aprahamian, artista visual y cineasta de origen libanés-armenio, desarrolla una práctica situada en la intersección entre el cine experimental, la investigación artística y la ecología política. A través del vídeo, el sonido y la narración, explora la relación entre infraestructuras, memoria y espectralidad, abordando el agua, la tierra y los residuos como archivos vivos de historias silenciadas. Sus obras construyen relatos fragmentarios y no lineales en los que lo humano y lo no humano conviven, revelando cómo los paisajes dañados continúan hablando, incluso cuando parecen haber sido condenados al olvido.