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Exposiciones

De Monet a Warhol: un viaje fascinante por la evolución del arte moderno en Atenas

Más de un siglo de pintura europea y estadounidense reunido en 83 obras maestras que combinan grandes iconos y joyas ocultas.

Tom Wesselmann (1931–2004), Study of a Mouth for the Cover of the Minneapolis Exhibition Catalogue, 1968.
De Monet a Warhol: un viaje fascinante por la evolución del arte moderno en Atenas

La Fundación Basil & Elise Goulandris expone en su museo de Atenas, del 6 de diciembre de 2025 al 11 de abril de 2026, la exposición temporal De Monet a Warhol: Tres generaciones, una colección, un viaje a través de la evolución del arte moderno. La muestra, comisariada por Marie Koutsomallis-Moreau, jefa de colección de la Fundación B&E Goulandris, y Marina Ferretti Bocquillon, directora científica emérita del Musée des Impressionnismes Giverny, reúne una selección excepcional de 83 obras maestras de 45 artistas que han definido el curso del arte moderno y contemporáneo, ofreciendo a los visitantes un panorama visual de una riqueza y diversidad extraordinarias.

A lo largo de la exposición, se despliegan más de una docena de movimientos artísticos, desde los primeros impulsos del impresionismo hasta las propuestas más actuales, en un recorrido cuidadosamente diseñado que permite observar la evolución de las formas, los lenguajes y las miradas a lo largo de más de un siglo de creación artística. Cada obra dialoga con la siguiente, creando un itinerario que no solo recorre la historia del arte europeo y estadounidense, sino que invita a reflexionar sobre los vínculos, las rupturas y las continuidades que atraviesan las distintas generaciones de artistas.

Entre las piezas exhibidas se encuentran algunas de las obras maestras más representativas del arte moderno europeo, provenientes de una colección construida a lo largo de tres generaciones. Esta selección no solo incluye a nombres consagrados que han marcado la historia del arte, sino que también pone en valor a artistas menos conocidos, auténticas joyas ocultas que aportan matices y perspectivas inesperadas al recorrido. La conjunción de grandes figuras y talentos menos visibles genera un diálogo dinámico y enriquecedor, permitiendo al visitante apreciar no solo la evolución de los estilos y movimientos, sino también la profundidad y diversidad de la creación artística europea.

  • Roy Lichtenstein (1923–1997), Lake with Water Lilies and Reflections, 1992.

La exposición destaca, además, la obra de figuras icónicas como Monet, Degas, Gauguin, Matisse, Kandinsky, Picasso, Munch, Lichtenstein y Warhol, pero también da espacio a creadores menos célebres que resultan fundamentales para comprender la complejidad del arte moderno. El impresionismo se presenta a través de dos de sus exponentes más emblemáticos, Claude Monet y Edgar Degas, y se enriquece con la presencia femenina de Berthe Morisot, cuya obra ilumina un aspecto del movimiento que con frecuencia se ha pasado por alto. La inclusión de Morisot recuerda el papel esencial que desempeñaron las mujeres en la construcción y desarrollo del impresionismo, ofreciendo al público una mirada más completa y diversa de este período.

Pablo Picasso también se hace presente en la colección mediante un grabado extraordinario, The Frugal Repast, que retrata cuerpos cansados y despojados junto a unos simples trozos de pan. La pieza fue creada durante un período en el que el artista exploraba nuevas técnicas de grabado en París mientras enfrentaba dificultades personales y económicas, lo que confiere a la obra una intensidad y humanidad singulares, convirtiéndola en un testimonio poderoso de la capacidad de Picasso para transformar la adversidad en creación artística.

  • Léon Pourtau (1868–1898), Beach Scene, 1890–1893.

Hacia el final del recorrido, el Pop Art estadounidense se manifiesta como una evolución del lenguaje visual europeo, tomando como punto de partida un concepto que originalmente surgió en el Reino Unido. En esta transición, Andy Warhol convive con Man Ray, Tom Wesselmann y Sam Szafran, cuyas obras muestran perspectivas distorsionadas y un enfoque casi cinematográfico que redefine la manera de mirar el mundo cotidiano. La muestra evidencia cómo estos artistas lograron transformar lo trivial en monumental y cómo, a través del color, la forma y la ironía, ampliaron los límites de lo que podía considerarse arte, ofreciendo una mirada crítica y lúdica sobre la sociedad de su tiempo.

  • Sam Szafran (1934–2019), Staircase, 2002.

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