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Exposiciones

Luigi Ghirri: aprender a mirar el mundo

Las Polaroid ’79–’83 en el Centro Pecci revelan la poesía silenciosa de lo cotidiano entre memoria, paisaje y fotografía conceptual.

Luigi Ghirri: aprender a mirar el mundo
Carles Toribio  prato - 19/01/26

En un tiempo saturado de imágenes rápidas y espectaculares, la obra de Luigi Ghirri sigue resultando sorprendentemente necesaria. Su fotografía, silenciosa y precisa, nos recuerda que el mundo no se revela en los grandes gestos visuales, sino en los márgenes: en una fachada anodina, en un cielo lechoso, en la geometría mínima de una valla junto a la carretera, en un cartel que se confunde con el paisaje. Mirar, para Ghirri, no es consumir imágenes, sino aprender a ver.

Luigi Ghirri. Polaroid ’79–’83, la nueva exposición en el Centro Pecci, recupera ese modo de mirar construido a lo largo de los años setenta y ochenta, cuando el color todavía era un territorio sospechoso para la fotografía “seria” y el paisaje europeo parecía condenado a repetir viejos clichés. Lejos de la épica y de la postal, Ghirri entendió el paisaje como una construcción cultural: un sistema de signos donde conviven mapas, arquitectura, memoria, deseos y proyecciones. Sus fotografías no describen un territorio, lo interrogan.

La investigación artística de Ghirri se sitúa entre una indagación conceptual sobre el propio medio fotográfico y la capacidad de las imágenes para generar empatía. Sus imágenes están habitadas por objetos cargados de memoria y por la compleja estratificación del paisaje italiano y de su vida cotidiana. Esa familiaridad —una casa cualquiera, un cielo cualquiera, una carretera cualquiera— crea un espacio en el que el espectador puede reconocerse, mientras la mirada analítica del artista cuestiona, al mismo tiempo, la forma en que construimos visualmente la realidad.

Las preguntas que atraviesan su obra están íntimamente ligadas a la técnica fotográfica. En sus composiciones, Ghirri incluye y excluye simultáneamente; en la duplicación de la realidad propia de la fotografía coexisten múltiples temporalidades que revelan aquello que podría haber permanecido oculto o desapercibido, aun estando claramente ante nuestros ojos. Fotografiar es, para él, una forma de pensar.

La exposición del Centro Pecci presenta una amplia selección de Polaroids realizadas entre 1979 y 1983, un periodo decisivo en su trayectoria. En aquellos años, Polaroid le proporcionó cámaras y película, introduciéndolo en la práctica de la fotografía instantánea. Entre 1980 y 1981 fue invitado a Ámsterdam, entonces sede europea de la empresa, para experimentar con la Polaroid 20x24 Instant Land Camera, capaz de producir copias de gran formato en poco más de un minuto.

Estas Polaroids, tanto en pequeño como en gran formato, revelan una faceta menos conocida de su trabajo. Tras una década de riguroso control conceptual y técnico, Ghirri abrazó la imprevisibilidad y la inmediatez de la fotografía instantánea. Lejos de su Emilia-Romaña natal, reconstruyó su propio mundo de objetos y recuerdos, disponiendo ante la cámara los elementos que había llevado consigo desde Italia en una maleta. En esa tensión entre control y azar, entre análisis y emoción, su obra alcanza una de sus expresiones más profundas y delicadas.

La exposición del Centro Pecci dialoga con la muestra de La Virreina Centre de la Imatge, estableciendo un recorrido expandido por la obra de Luigi Ghirri que atraviesa geografías y contextos culturales. Entre Prato y Barcelona, sus Polaroids encuentran un nuevo marco de lectura: no como episodios aislados, sino como parte de una investigación coherente sobre la mirada, el paisaje y la memoria.

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