La última exposición de 2025 de la Pinacoteca de São Paulo, o la primera de 2026, Trabalho de Carnaval, propone una mirada coral sobre la mayor fiesta popular de Brasil a través de una muestra colectiva que reúne obras de 70 artistas de distintas generaciones y procedencias, entre ellos Alberto Pitta, Bajado, Bárbara Wagner, Ilu Obá de Min, Heitor dos Prazeres, Juarez Paraíso, Lita Cerqueira, Maria Apparecida Urbano, Rafa Bqueer y Rosa Magalhães.

Instalada en el edificio Pina Contemporânea, la exposición, presente hasta el 12 de abril, presenta alrededor de 200 piezas entre aderezos, proyectos de escenografía y decoración, y documentación histórica en fotografía y vídeo, junto a encargos inéditos de los artistas Adonai, Ana Lira y Ray Vianna. Más que celebrar el carnaval como espectáculo, la muestra lo revela como una compleja cadena productiva que comienza mucho antes de que suenen los tambores y pone en evidencia el trabajo, a menudo precario e invisible, de quienes lo hacen posible.
Organizada en cuatro núcleos —Fantasia, Trabajo, Poder y Ciudad—, Trabajo de Carnaval despliega un recorrido que entrelaza imaginación, oficio, territorio y política. El núcleo Fantasia explora el acto de disfrazarse y la potencia creativa del carnaval, con bocetos y proyectos como los estudios de J. Cunha para Salvador y de Joana Lira para las decoraciones urbanas de Recife.
En Trabajo, las obras abordan las condiciones laborales y la representación de los trabajadores de la fiesta, poniendo rostro y voz a quienes sostienen el carnaval desde el anonimato. Ciudad se centra en la relación entre carnaval y espacio urbano o rural, con imágenes de bloques, cordones y afoxés, como las fotografías de Diego Nigro en el Galo da Madrugada (2025). Finalmente, Poder celebra la inversión simbólica de jerarquías: trabajadores de los cañaverales convertidos en reyes y reinas del maracatú en Pernambuco, y mujeres negras y grupos periféricos que asumen el protagonismo como Diosas de Ébano, Reyes Momos y Reinas del Carnaval en Bahía.
Así, la exposición traza un retrato poético y político del carnaval como un territorio donde la imaginación, el trabajo y la identidad se entrelazan para reinventar, cada año, la vida cotidiana.
