Las galerías de arte contemporáneo en España se preparan para una protesta sin precedentes recientes: del 2 al 7 de febrero cerrarán sus puertas como medida de presión para reclamar una rebaja del IVA cultural, actualmente situado en el 21%, un porcentaje que —según denuncian— las coloca en clara desventaja frente a sus homólogas europeas.
La huelga es la principal acción acordada por los cerca de 125 profesionales integrados en el Consorcio de Arte Contemporáneo, que el pasado viernes consensuaron un paquete de medidas para visibilizar la situación crítica del sector. El cierre se producirá, además, en un momento especialmente simbólico, en plena cuenta atrás para la 45ª edición de ARCO, que se celebrará del 4 al 8 de marzo en Madrid, una de las citas clave del calendario artístico internacional.
No es la primera vez que los galeristas recurren a esta forma de protesta: ya en 1991 cerraron sus espacios por el mismo motivo, el impacto del IVA en su actividad. Más de tres décadas después, la problemática persiste. En su comunicado, el sector denuncia la “parálisis y falta de respuesta” del Gobierno y exige la adopción de un IVA cultural específico para artistas y galerías, mediante la transposición de la Directiva (UE) 2022/542 del Consejo, de 5 de abril de 2022, que permitiría aplicar tipos reducidos al mercado del arte.
“Nos vemos obligados a adoptar estas medidas ante una situación que está amenazando seriamente la sostenibilidad del trabajo de artistas y galerías”, subrayan los profesionales. A su juicio, la inacción institucional está teniendo consecuencias “extraordinariamente perjudiciales” para el arte contemporáneo en España, al mermar la competitividad de las galerías y hacer “prácticamente inviable” su labor de apoyo, promoción e internacionalización de los artistas.
Con este cierre simbólico, el sector busca abrir un debate urgente sobre el papel de la cultura en la economía y reclamar un marco fiscal que no penalice a quienes sostienen el ecosistema del arte contemporáneo.