Marisol vuelve a Rotterdam, una ciudad fundamental en los inicios de su trayectoria artística, con una retrospectiva de gran formato organizada por Museum Boijmans Van Beuningen. La exposición, que podrá visitarse en el Depot, recupera la figura de la artista venezolana-estadounidense, convertida en uno de los rostros más singulares del Pop Art durante la década de 1960. El regreso adquiere un significado especial porque fue precisamente este museo el que acogió su primera exposición individual en 1968, estableciendo un vínculo temprano con una institución que contribuiría a consolidar su reconocimiento internacional.
La muestra reúne más de 80 préstamos procedentes de colecciones internacionales y propone un recorrido por una producción caracterizada por el humor, la experimentación formal y una particular capacidad para observar las contradicciones de su tiempo. Entre las obras que podrán descubrirse figuran sus características figuras de madera, criaturas submarinas de apariencia enigmática y dibujos íntimos que revelan otras dimensiones de su universo creativo.

La relación de Marisol con Museum Boijmans Van Beuningen se remonta a una etapa decisiva de su carrera. Después de una exitosa presentación de su obra en la Bienal de Venecia, su trabajo llegó posteriormente a Rotterdam. En 1972, el museo incorporó a su colección The Car, una pieza que con el paso del tiempo se ha convertido en una de las favoritas del público.
Uno de los aspectos más particulares de su práctica artística fue la utilización de su propio rostro como modelo recurrente. Marisol se convirtió en protagonista de sus propias obras, incorporando su imagen a esculturas y composiciones para explorar las distintas identidades que podía asumir como artista y como mujer dentro de la sociedad. Esta autorrepresentación, lejos de limitarse a un ejercicio autobiográfico, funcionaba como una herramienta para cuestionar los roles establecidos y las convenciones sociales.
Detrás de la apariencia atractiva y del componente humorístico de sus creaciones emerge, sin embargo, una mirada incisiva sobre cuestiones como la posición de las mujeres, las normas sociales y la relación de la humanidad con el planeta. Temas que mantienen una vigencia evidente y que permiten contemplar su producción desde una perspectiva contemporánea.