Marcel Duchamp vuelve a ocupar el centro de la escena artística internacional con una de las grandes exposiciones mundiales de este final de año. El Philadelphia Museum of Art presenta hasta el 31 de enero de 2027 una retrospectiva de alcance excepcional dedicada al artista francés, una figura decisiva en la transformación del arte moderno y en la redefinición de los límites de la creación. Más de medio siglo después de la última gran retrospectiva estadounidense dedicada a su trayectoria, la exposición propone una lectura amplia y cronológica de un creador que hizo de la provocación, la libertad y la reinvención permanente los fundamentos de su práctica.
En 1912, con apenas veinticinco años, Duchamp comenzó a cuestionar su propia ocupación y decidió abandonar el oficio de la pintura al óleo. Su voluntad de mantenerse al margen de las convenciones del mundo artístico le permitió desarrollar una obra radicalmente personal, difícil de encasillar en cualquier movimiento. Aunque estuvo vinculado al cubismo, al dadaísmo y al surrealismo, su trayectoria estuvo marcada por una constante transformación de sus lenguajes, intereses y formas de entender el arte.

La exposición reúne más de 300 obras que abarcan pintura, escultura, cine, fotografía, obra gráfica, diseño expositivo y los inclasificables readymades, con los que Duchamp cuestionó de manera definitiva la noción tradicional de obra de arte. El recorrido permite aproximarse a la amplitud de una producción que convirtió el pensamiento, el azar, el humor y la provocación en herramientas esenciales de creación.
Entre las piezas más destacadas figuran Desnudo bajando una escalera n.º 2 (1912), una de sus obras fundamentales en la exploración del movimiento; La novia desnudada por sus solteros, incluso (1915-1923), considerada su gran obra maestra; la irreverente Fuente (1917), que transformó un urinario en uno de los objetos más influyentes de la historia del arte; y L.H.O.O.Q. (1919), una intervención iconoclasta sobre la imagen de la Mona Lisa. También se presenta Boîte-en-valise (1935-1941), un museo portátil en miniatura que reúne reproducciones de sus propias creaciones, así como Étant donnés (1946-1966), su última gran obra, en la que convergen algunas de las obsesiones que atravesaron toda su trayectoria.

La retrospectiva propone así una aproximación a Duchamp no solo como uno de los grandes renovadores del arte del siglo XX, sino también como un pensador que cuestionó los mecanismos de legitimación artística y abrió nuevas posibilidades para las generaciones posteriores. Su influencia continúa siendo fundamental para comprender las prácticas conceptuales, la instalación y las múltiples formas de desmaterialización de la obra de arte.